síntoma común en mujeres que a menudo pasa desapercibido

La menopausia trae consigo una serie de transformaciones en el cuerpo de las mujeres que conocemos bastante bien. Sin embargo, hay un síntoma que, aunque es bastante común, se habla poco de él: el ojo seco. No es solo un incómodo problema estético, sino una enfermedad ocular que afecta a muchas, especialmente después de esta etapa de la vida. Se estima que hasta el 79% de las mujeres que están posmenopáusicas presenta síntomas, y alrededor del 37% los vive de manera moderada a severa.

¿Qué es el ojo seco?

Es una condición que sucede cuando hay un desbalance en la producción o calidad de las lágrimas. Este desajuste puede causar inflamación, inestabilidad en la superficie ocular, e incluso puede llevar a daños en los tejidos del ojo. Según Paula Albera, Jefa del Servicio de Superficie Ocular en Charles Centro Oftalmológico, “el ojo seco es una enfermedad multifactorial” que puede afectar significativamente la calidad de vida de las personas.

Más que una molestia: un problema que puede volverse crónico

Lejos de ser solo una incomodidad ocasional, el ojo seco puede dificultar actividades cotidianas como leer, trabajar frente a una computadora, manejar, o incluso estar en ambientes con aire acondicionado. Es común que quienes lo padecen lo ignoren, pensando que es algo pasajero. Pero, de no ser tratado, puede convertirse en un problema crónico que afecta el bienestar diario.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?

Algunas señales a las que hay que estar atentos son:

  • Ardor y irritación
  • Sensación de arenilla
  • Sensibilidad a la luz
  • Visión borrosa y cansancio visual
  • Lagrimeo excesivo como respuesta a la inflamación

Paula Albera advierte que “muchas pacientes consultan tarde porque creen que es algo normal o pasajero”. La verdad es que, si no se aborda a tiempo, puede cronificarse.

¿Por qué empeora durante la menopausia?

La respuesta está en las hormonas. En esta etapa de la vida, los niveles de estrógenos y andrógenos disminuyen, lo que afecta las glándulas que producen lágrimas. Estas glándulas tienen dos funciones clave: una produce la parte acuosa que lubrica el ojo, y la otra genera la capa lipídica que evita la evaporación de las lágrimas. Cuando este sistema falla, las lágrimas se vuelven inestables y no permanecen el tiempo suficiente en la superficie ocular, generando inflamación.

Factores que pueden empeorar los síntomas

Además de los cambios hormonales, ciertos hábitos y condiciones del entorno pueden agravar la situación:

  • Uso prolongado de pantallas
  • Aire acondicionado o calefacción
  • Exposición al viento y la contaminación
  • Uso de lentes de contacto
  • Algunos medicamentos

Tratamientos disponibles: cómo aliviar y controlar el ojo seco

Aunque es una enfermedad crónica, hay varias opciones para mejorar la calidad de vida:

  • Lágrimas artificiales sin conservantes
  • Geles o ungüentos lubricantes
  • Tratamientos antiinflamatorios tópicos
  • Procedimientos específicos, como la Luz Pulsada Intensa
  • Tapones lagrimales para reducir la pérdida de lágrimas

Como menciona Albera, “la clave es un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado según la causa”. Con las herramientas disponibles hoy en día, es posible manejar esta condición de manera efectiva.

Un síntoma frecuente, pero poco reconocido

A pesar de ser tan común, el ojo seco ligado a la menopausia frecuentemente no se diagnostica. Muchas mujeres lo naturalizan o lo asocian a su estilo de vida, lo que hace que posterguen la consulta médica. Por eso, es fundamental no minimizar los síntomas; detectarlo a tiempo puede evitar complicaciones y mejorar mucho la calidad de vida.

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