La arena de la Costa Atlántica quema más: cuidados esenciales

Si en el verano sentís que la arena de la playa “pica” en las plantas de los pies, no es solo una sensación. La temperatura de la arena puede ser bastante más alta que la del aire, y eso es gracias a un fenómeno conocido como albedo, que se refiere a cuánto calor una superficie refleja o absorbe. Por lo tanto, ¡atención! La arena puede calentarse más que el aire y hacer que tengas que apurar el paso, incluso si el mar está cerquita.

Cuando estamos en la Costa Atlántica, es común ver cómo ese trayecto desde la sombrilla hasta el agua se convierte en una especie de carrera, saltando de un pie al otro y tratando de evitar el ardor. Por otro lado, en playas del Caribe, suele hacerse más llevadero, y eso no es casualidad; se debe a la “receta” que conforma cada tipo de arena.

Por qué la arena de la Costa Atlántica quema más que la del Caribe

La temperatura de la arena depende de cómo esta “rebotan” la radiación solar. Las arenas más claras reflejan más luz y guardan menos calor, mientras que las más oscuras absorben más energía y, por ende, se calientan más. La geóloga marina, Graziella Bozzano, detalla que una arena oscura puede superar los 50 °C con aire a unos 30 °C, mientras que una arena blanquísima ronda los 40 °C. Eso se traduce en varios grados de diferencia, que se sienten enseguida en la piel, especialmente al mediodía.

En nuestra Costa Atlántica, la arena está compuesta por minerales como el cuarzo y el feldespato, junto con fragmentos de rocas que pueden ser gris oscuro, verdosas o casi negras. Todo eso contribuye a que la arena absorba más calor. En cambio, muchas playas del Caribe están hechas de restos biológicos, como conchillas y corales que son ricos en carbonato de calcio. El oleaje desgasta esos arrecifes y deja granos más claros que, al final, resultan en menos calor bajo los pies.

Consejos para cuidarte de las quemaduras en la playa

Para disfrutar del día de playa sin terminar con los pies ardiendo, el primer consejo es evitar caminar descalzo durante las horas más calurosas, entre las 10 y las 16. Si podés, elige la mañana temprano o el final de la tarde, momentos en que la arena suele estar más fresquita.

Además, protege tus pies usando calzado que cubra bien la suela, ya sea sandalias de goma o zapatillas livianas. Si tenés que cruzar una zona abrasadora, una buena idea es llevar una toalla o esterilla para crear un camino más amable. Y si, por alguna razón, terminás con los pies quemados, refrescá la zona con agua fría (sin llegar a lo helado) y aplicá algo calmante, como aloe vera. Descansá y evitá exponer la piel nuevamente hasta que desaparezca el ardor.

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