Fernanda Laguna: de arte puro a la política en el Reina Sofía
La artista Fernanda Laguna, figura clave del arte argentino en los años 90, está presentando actualmente una nueva muestra en el Malba, en asociación con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Esta no es su primera vez en este reconocido museo: ya había expuesto antes, aunque en una ocasión más pequeña que, a pesar de ser memorable, es difícil de encontrar en los registros.
La presentación actual, titulada “Mi corazón es un imán”, ocupa dos salas y se articula bajo la curaduría de Miguel A. López, un experto en arte contemporáneo latinoamericano. La muestra permite a los visitantes explorar su trayectoria, que no solo abarca su faceta como artista, sino también como curadora, escritora y docente.
Una de las primeras colaboraciones de Laguna fue con Cecilia Pavón, cuando fundaron Belleza y Felicidad, un espacio en el barrio del Abasto que marcó una época al desafiar convenciones. Durante esos años, Laguna creó una experiencia interactiva al transformar espacios de exhibición en talleres para artistas, mezclando arte con una estética ligera y poco convencional.
Sus obras hoy en Malba traen a la mente el espíritu revolucionario de aquellos tiempos: las paredes del museo se adornan con sus dibujos y textos, atrevidos y sin complejos. Esto refleja su fidelidad a un arte que desafía las normas, como señala el célebre curador Jorge Gumier Maier.
Entre los elementos distintivos de su trabajo, las telas recortadas representan no solo su estilo, sino también un tributo al maestro Lucio Fontana. Algunas piezas muestran agujeros que evocan su legado, mientras que otras, pintadas en rosa, transmiten una sensación de alegría y vitalidad. Sin embargo, a pesar de su raíz en el arte “light”, Laguna propone un enfoque estético que celebra la belleza y la simplicidad.
La exposición también incluye una recreación de Belleza y Felicidad, un espacio donde convivían experiencias tan disímiles como desfiles de moda para muñecas y concursos de tortas, reflejando la variedad del arte de los 90. Aunque esta particularidad pudo haber generado controversias en su momento, Laguna fue parte de un movimiento que cuestionaba lo que el arte debería ser.
Cabe destacar que el arte de los 90 ha sido motivo de debates en el mundo del arte argentino, incluso con opiniones polarizadas. Algunos lo ven como algo superficial, pero otros defienden su valía y su relevancia en la escena artística contemporánea.
Hoy, su obra se presenta en una luz diferente, con reflexiones que van más allá del arte puro. La crítica contemporánea invita a repensar su significado y su papel en el activismo feminista. Laguna ha sabido mantenerse fiel a sus convicciones y su compromiso social, aportando mucho más que arte a la comunidad.
El título de la exposición no es casual. “Mi corazón es un imán” sugiere la atracción que genera a través de su trayectoria, como un ícono que ha perdurado a lo largo de las décadas. El convite está servido: recorrer la muestra es adentrarse en un viaje por el universo creativo de Fernanda Laguna, donde la magia del arte se hace presente.