Cómo cuidar el cuerpo y disfrutar sin tabúes en plena libertad

Muchas mujeres evitan actividades acuáticas y ejercicio durante la menstruación, y esto a menudo se debe a mitos sin fundamento. La menstruación es un signo de salud, no un impedimento físico. Sin embargo, al llegar el verano, varias se sienten limitadas, no por razones médicas, sino por miedos y mandatos sociales que todavía pesan sobre la experiencia del ciclo menstrual, incluso en pleno siglo XXI.

El verano es sinónimo de alegría, movimiento, días de playa y aire libre. Pero, curiosamente, cuando aparece la menstruación, muchas mujeres se sienten como si su libertad se viera restringida. Y aunque no hay una razón médica real para esto, el miedo a lo desconocido puede hacer que se adapten o incluso cancelen actividades que disfrutan.

Desde un punto de vista ginecológico, menstruar es señal de que el cuerpo funciona bien. Un ciclo menstrual regular indica que todo está en equilibrio, y lejos de ser un obstáculo, es simplemente parte del proceso natural del cuerpo. Sin embargo, en verano, muchas mujeres sienten que su cuerpo no las acompaña, lo que las lleva a evitar ciertas actividades.

En la consulta médica, es común escuchar a pacientes que prefieren no meterse al agua, renunciar al ejercicio, o incluso aislarse durante esos días del mes. Muchas veces, esto no se debe a dolor físico, sino por vergüenza, miedo a mancharse o simplemente porque no saben qué opciones tienen. Un pie en la realidad: distintos estudios demuestran que la mayoría de las mujeres modifica su rutina durante la menstruación, especialmente en verano.

Es importante aclarar que muchas de estas decisiones no se basan en la salud real, sino más bien en la desinformación. Mitos como que la menstruación es “sucia” o que el dolor intenso es algo que hay que soportar siguen presentes, y no tienen base científica. La ginecología actual desaconseja estas creencias. El dolor normal puede ser leve a moderado, pero si es intenso o incapacitante, hay que consultar a un profesional. Normalizar el sufrimiento no es cuidar de la salud.

En cuanto a la actividad física, aunque muchas creen que menstruar implica dejar de hacer ejercicio, en realidad, moverse puede ser beneficioso. El ejercicio puede liberar endorfinas, actuando como analgésicos naturales y ayudando a reducir el dolor menstrual. Mantenerse activa, incluso durante el periodo, puede mejorar el bienestar físico y emocional.

Ahora, hablemos del agua. Durante el verano, la playa, el mar y la piscina son lugares centrales, pero también son escenarios donde aparecen muchos miedos. Desde lo médico, es importante entender que el sangrado menstrual no representa un riesgo para la salud, ni para la propia ni para la de los demás. Nadar durante el período no corta la menstruación y no hay evidencia de que aumente el riesgo de infecciones si se utilizan métodos adecuados y se mantienen buenas prácticas de higiene.

A pesar de esto, muchas mujeres aún evitan métodos internos que podrían facilitar estas actividades. Por ejemplo, los tampones pueden usarse de manera segura a cualquier edad si se siguen las indicaciones adecuadas. El síndrome de shock tóxico es muy raro y está relacionado con el uso prolongado sin recambio, no con el uso del método en sí. Elegir el producto adecuado, probarlo antes y recibir el asesoramiento adecuado puede transformar la experiencia del verano.

Cuando se vive la menstruación en un ambiente de silencio y vergüenza, puede parecer un límite. Pero al tener información clara, se abren posibilidades. Comprender cómo funciona el ciclo, qué es normal y qué opciones existen permite a las mujeres tomar decisiones más libres y amables con su propio cuerpo.

Hablar de menstruación, especialmente en verano, es una forma de cuidado y prevención de la salud. Disfrutar del movimiento, del agua y del descanso no debería verse condicionado por un proceso fisiológico natural que es, en realidad, una expresión de bienestar y salud.

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