FMI evalúa reservas y plantea dudas sobre cuentas fiscales

La visita de Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), a Argentina promete ser un hito, no solo porque se reunirá con el presidente Javier Milei, sino también por las actividades que llevará a cabo durante su estadía. Tiene programada una charla en el Palacio Libertad y un recorrido por Vaca Muerta, un lugar clave para el futuro energético del país.

A pesar de los rumores, esta no es una evaluación formal. El FMI mantiene un ojo atento sobre Argentina, ya que es su principal deudor. Aunque a nivel formal el país sigue dentro de los marcos acordados, es evidente que ha recibido algo de ayuda reciente. Las metas fijadas tras la primera revisión se redujeron significativamente, especialmente porque no se lograron acumular las reservas esperadas.

Gracias a estas nuevas exigencias más flexibles, Buenos Aires ha podido cumplir con ciertos estándares. Por ejemplo, el superávit fiscal que originalmente se había fijado en $8,46 billones para junio de este año, luego fue bajado a $6,8 billones tras la segunda revisión. Sin embargo, el cumulo final se quedó corto de los objetivos, con un desvío de $574.000 millones. Se comenta que podría darse por cumplido cuando el personal técnico del FMI vuelva a reunirse.

Un tema que complica la situación es el déficit de $1 billón que se registró el mes pasado. Este déficit estuvo relacionado con la postergación del Impuesto a las Ganancias, lo que se debió a la demora en presentar al Congreso la Inocencia Fiscal II. Si bien los nuevos criterios para el Impuesto a las Ganancias Simplificado ya están listos, el escándalo en torno a la salida del exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, causó un retraso considerable.

Se especula que si los vencimientos del impuesto hubieran tenido lugar en junio, como es habitual, el país habría alcanzado sus metas, aunque con poco margen. La situación que enfrenta el programa es preocupante debido a la debilidad fiscal que trae consigo una baja en la actividad económica. La industria y el comercio, sectores que impulsan el consumo y, por ende, la recaudación de impuestos como el IVA, están en declive.

Además, hay que tener en cuenta que cerca de 6 millones de personas están teniendo dificultades para pagar las deudas acumuladas con sus tarjetas, las cuales utilizaron en muchos casos para cubrir gastos básicos. El gobierno espera que el mercado encuentre soluciones a esta problemática, pero muchos analistas creen que este es un obstáculo macroeconómico que frena la recuperación.

Bien con los dólares

Por otro lado, uno de los pilares del programa es la acumulación de reservas del Banco Central, que ha superado lo previsto. Para el 31 de junio, se esperaba que el Banco Central, encabezado por Santiago Bausili, sumara u$s3.500 millones y logró llegar a u$s6.278 millones, según la consultora Equilibra.

Esto implica que se requerían otros u$s1.700 millones hasta fin de año. Sin embargo, la acumulación de dólares por parte de la autoridad monetaria, que actualmente compra u$s100 millones diarios, va acompañada de un freno a las importaciones. Con la actividad industrial estancada, la demanda de insumos y bienes intermedios ha disminuido, lo que impacta directamente en el mercado.

Además, sigue en pie una parte del cepo que afecta a las empresas, lo que ha permitido que el Banco Central se convierta en el principal demandante de dólares.

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