Una licitación que simula serlo pero no lo es
El Gobierno argentino dio un paso importante el viernes pasado con la publicación del Acta de Evaluación del Sobre 1 para la privatización de la Hidrovía. Este es el primer movimiento en un proceso que ha generado mucha expectativa. Muchas empresas se quedan atrás, y solo dos siguen en carrera: Jan de Nul y DEME, en un resultado que algunos ya consideraban previsible.
Sin embargo, detrás de este proceso hay detalles interesantes que involucran a empresarios y políticos, lo que suma un poco de picante a la licitación. Por ejemplo, se notó que en los pliegos de la licitación se excluyó a empresas chinas, que podrían haber sido competidores fuertes. Esto recuerda a la controversia entre Techint e India, donde se reveló un sobrecosto del 40% en la oferta local.
La Comisión Evaluadora confirmó que tanto Jan de Nul como DEME cumplen con los requisitos establecidos. Ahora, todo se enfoca en la evaluación de las ofertas, donde se analizarán la capacidad técnica y financiera de las empresas, además de sus antecedentes operativos. Las empresas que no cumplan con los requisitos tienen una semana para presentar sus objeciones.
No obstante, las negociaciones tras bambalinas generan dudas sobre lo que podría suceder si se adjudica la licitación. Si, por ejemplo, Jan de Nul, que opera en el país desde 1995, se queda con la licitación, podría haber un misterioso pase de manos donde otros actores, que cuentan con apoyo político a nivel local, queden al mando. El pliego incluye todo un esquema que abarca dragado y servicios adicionales, lo que abre la puerta a socios ocultos.
Entre los nombres que resuenan en este esquema se encuentran el Grupo Neuss y Mauricio Macri. Al mismo tiempo, atrás del consorcio líder hay un grupo local muy influyente llamado Ciencia al Servicio del Movimiento (CSM), dirigido por Alfredo Román, un magnate de la logística. Su relación con Macri es evidente y plantea preguntas sobre quiénes realmente estarían detrás de esta jugosa obra.
Neuss y sus vínculos con Caputo
Dentro de una semana, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación emitirá una resolución que aprobará la evaluación inicial y abrirá el Sobre 2, donde se puntuará el Plan de Trabajo de cada empresa.
Los Neuss, en particular Juan y Patricio, son figuras claves en este entramado. Su grupo comenzó en el negocio de las gaseosas y se diversificó a áreas como transporte de energía, telecomunicaciones y construcción. Tienen relaciones cercanas con Santiago Caputo, el asesor principal de Javier Milei, lo que añade una capa de complejidad a la situación.
El año pasado, los Neuss adquirieron una parte importante del Grupo Edison, que controla distribuidoras de energía en varias provincias, y han estado muy activos en el sector energético, incluso ocupando áreas petroleras abandonadas por YPF. Su influencia en el mundo político y empresarial no es un secreto, ya que también apoyan económicamente a la Fundación Faro, un think tank libertario.
Apellidos entrecruzados
El entramado de la Hidrovía también involucra personajes como Juan Ondarcuhu, líder del Grupo Servicios Portuarios, que tiene concesiones en el puerto de Rosario. Su cercanía con la Hidrovía lo convierte en un socio estratégico para este negocio. A su vez, se encuentra bajo investigación judicial por lavado de dinero a raíz de sus conexiones pasadas.
Se especula que Ondarcuhu podría encargarse del balizaje como parte de la privatización, en conjunto con Gustavo Elías, una figura clave en Bahía Blanca. Este tándem podría satisfacer las necesidades estipuladas en los pliegos de la licitación.
El negocio más significativo podría estar en manos del grupo local que rodea a Jan de Nul, con Román, los Neuss, Caputo y Macri jugando papeles importantes. Este escenario demuestra que las diferencias políticas no siempre impiden que los negocios florezcan.