Un microbioma intestinal envejecido podría afectar la memoria
Un microbioma intestinal envejecido podría afectar nuestra memoria, según un estudio reciente que profundiza en la conexión entre el cerebro y el estómago. Este hallazgo sugiere que la relación entre estos dos órganos no solo es física, sino también molecular. De hecho, podría ayudar a entender enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
El estudio fue llevado a cabo por científicos de las universidades de Stanford y Pensilvania, junto con un equipo de Calico, una empresa vinculada a Google. Los investigadores trabajaron con ratones para explorar cómo el envejecimiento de ciertas bacterias en el intestino impacta la memoria.
Se descubrió que, con la edad, ocurren cambios en el microbioma, el ecosistema de billones de bacterias que habitan en nuestro sistema digestivo, y estos cambios pueden deteriorar nuestras capacidades de recordar.
El vínculo entre microbioma y memoria
El estudio plantea que este deterioro podría estar relacionado con condiciones como la demencia y su principal desencadenante, el alzhéimer. Sin embargo, los investigadores también proponen varias estrategias para modificar el microbioma envejecido y mejorar así la memoria de los animales en los experimentos.
Un microbioma envejecido se caracteriza por tener altos niveles de ciertas bacterias, como la Parabacteroides goldsteinii. Además, el estudio destaca que el nervio vago es crucial para esta conexión, ya que sus neuronas permiten que el cerebro reciba información del sistema digestivo.
Los científicos detallan que una forma de prevenir estos efectos es eliminar el microbioma utilizando antibióticos, aunque este método no es aplicable a los humanos. Sin embargo, hay otras dos alternativas prometedoras: la primera incluye el uso de fagos, que son virus que eliminan bacterias. En los ensayos, lograron reducir la P. goldsteinii y, con ello, mejoraron la memoria de los ratones.
La otra opción está relacionada con la liraglutida, un inhibidor del apetito similar al Ozempic, que también mostró mejoras en la memoria de los animales con un microbioma envejecido.
Limitaciones y perspectivas del estudio
La experta en microbioma, Mireia Vallès-Colomer, de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, menciona una limitación importante: los resultados son hasta ahora solo aplicables a los ratones, que tienen un microbioma y un funcionamiento de la memoria muy distintos de los humanos.
Por eso, el siguiente paso es verificar si lo mismo se aplica a las personas. No obstante, Vallès-Colomer afirma que el estudio es significativo por su desarrollo y por demostrar cómo el microbioma puede influir en la memoria, convirtiéndose en algo transmisible.
Por otro lado, la investigadora Eva Carro del Instituto de Salud Carlos III, especializada en demencia y alzhéimer, considera que este descubrimiento refuerza la importancia de la microbiota oral e intestinal en el funcionamiento del cerebro. Ella destaca que debería generar un gran impacto clínico para promover un envejecimiento saludable y prevenir enfermedades neurodegenerativas.