Hinchazón de pies en el calor y beneficios de baños de contraste

Con la llegada del verano, es normal que empecemos a notar ciertos cambios en nuestro cuerpo, como el hecho de que los zapatos se sientan un poco más ajustados. ¿Quién no ha sentido esa pesadez en los pies o ha visto cómo los tobillos pierden su forma habitual? Aunque no es algo peligroso, este fenómeno puede resultar bastante incómodo y afectar nuestras actividades diarias, ya sea en vacaciones o en la rutina laboral.

Es importante entender por qué sucede esto. Cuando las temperaturas suben, nuestro cuerpo comienza a reaccionar, y eso trae consigo algunas explicaciones simples. La vasodilatación es la principal causa de esa hinchazón. En otras palabras, cuando hace calor, los vasos sanguíneos se ensanchan para ayudar a regular nuestra temperatura, y eso puede hacer que se acumule líquido en las piernas y pies.

Otro factor a tener en cuenta es que el calor debilita las válvulas que ayudan a la circulación sanguínea. Esto provoca que más líquido se filtre hacia los tejidos, generando esa inflamación que todos conocemos en los días calurosos. Pero no te preocupes, hay maneras de aliviar esta incomodidad.

Consejos para evitar la hinchazón

Para prevenir que la hinchazón en los pies arruine tus días, la clave está en mantenerse hidratado. Beber suficiente agua no solo combate la sed, sino que también ayuda a eliminar el exceso de sal del cuerpo, que suele ser uno de los principales culpables de la retención de líquidos. Además, intentar incorporar un poco de ejercicio en tu rutina puede ser muy beneficioso. Caminar regularmente activa la circulación y ayuda a que los líquidos se muevan de manera más efectiva.

También es una buena idea usar ropa y calzado que no sean demasiado ajustados. Al final del día, si elevas las piernas por unos 15 a 20 minutos, ayudarás a que la gravedad haga su trabajo y drene esos líquidos acumulados. Un pequeño gesto que puede marcar la diferencia.

Baños de contraste

Una técnica que puede ofrecer alivio son los baños de contraste. Suena un poco extraño, pero es simplemente alternar la inmersión de los pies en agua caliente y fría. Esta práctica estimula la circulación. Mientras que el agua caliente dilata los vasos sanguíneos, el agua fría los contrae, lo que ayuda a reducir la hinchazón.

Para hacer un baño de contraste en casa, solo necesitas dos recipientes: uno con agua caliente entre 35°C y 40°C, y otro con agua fría que esté entre 5°C y 10°C. Sumerge tus pies en el agua caliente durante 3 a 4 minutos y luego cambia al agua fría por 1 minuto. Repite este ciclo durante unos 20 minutos y, muy importante, termina siempre con el agua fría para obtener mejores resultados.

Siguiendo estos sencillos consejos, el verano puede volverse más llevadero, ¡incluso en los días más calurosos!

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