La NASA desvela el misterio de la Estrella de Belén

Un científico de la NASA, Mark Matney, realizó una investigación que publicó en el Journal of the British Astronomical Association, ofreciendo una interesante explicación astronómica sobre la Estrella de Belén. Se dice que esta estrella guió a los Reyes Magos hacia el nacimiento de Jesús, convirtiéndola en un ícono en la tradición cristiana.

Identificar la Estrella de Belén como un fenómeno astronómico ha sido complicado debido a su comportamiento inusual. En el Evangelio de Mateo (2:9) se afirma que “la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre donde estaba el niño”. Hasta ahora, teorías previas como las conjunciones planetarias o meteoros no lograban explicar este movimiento extraño. Matney sugirió que podría haberse tratado de un “movimiento geosincrónico temporal”.

Las teorías de Mark Matney sobre la Estrella de Belén

Matney explicó que, para que un objeto celeste parezca “detenerse” sobre un lugar específico en un planeta en movimiento, debería estar bastante cerca de la Tierra, aproximadamente a 1,2 × 10^6 km. Esto significa que su velocidad y dirección tendrían que compensar momentáneamente la rotación de nuestro planeta. Según sus pesquisas, el candidato más probable para este fenómeno sería un cometa.

El especialista analizó también otros cometas y encontró que uno, llamado la “órbita del 8 de junio”, coincide con la descripción bíblica. Para ser más precisos, el 8 de junio del 5 a.C., este cometa se hubiese acercado a la Tierra a una distancia de 0.0026 unidades astronómicas. Lo fascinante es que en la mañana de ese día, la estrella fue visible en el cielo de Judea y “se detuvo” sobre Belén durante un par de horas, entre las 10:00 y las 11:30 (hora local).

Además, Matney examinó el contexto cultural y religioso de la época. Para entender por qué los Reyes Magos interpretaron este cometa como señal de la llegada de un nuevo rey en Judea, se debe considerar que, en ese tiempo, tales cometas eran vistos con buenos ojos. Existen registros mesopotámicos y grecorromanos que respaldan esta interpretación positiva sobre los cometas en la antigüedad.

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