Yandel deslumbró con un show sinfónico en el Movistar Arena

Yandel iluminó el Movistar Arena con su espectáculo “Yandel Sinfónico”, un evento que se sintió más como una experiencia sinfónica única para más de 15.000 fans. El artista puertorriqueño ha demostrado que el reggaetón puede vestirse de gala, manteniendo siempre su energía vibrante, y haciendo un recorrido emocionante a lo largo de su carrera.

Desde el primer acorde, se notó que estábamos ante algo especial. La apertura con “Permítame”, en compañía de Tony Dize, llenó el estadio de una introducción orquestal que transformó el ambiente urbano en algo casi cinematográfico. Las cuerdas crearon una atmósfera envolvente y, cuando el dembow finalmente empezó, el público ya estaba de pie, listo para disfrutar.

Este formato, que ya había sido presentado en Miami y Córdoba, encontró en Buenos Aires una respuesta espectacular. La orquesta argentina no solo acompañó, sino que dio vida a cada clásica de La Leyenda Viviente con dramatismo y emotividad.

De lo crudo a lo épico: una carrera hecha música en vivo

El repertorio de Yandel abarcó distintas generaciones y épocas. Sonaron temas icónicos como “Rakata”, “Noche de Sexo” y “El Teléfono”, que hicieron vibrar a todos. En medio de la celebración, “Yandel 150” fue uno de los momentos más coreados, con el estadio latiendo como un solo corazón.

El segmento donde se revivió el reggaetón de antaño trajo una oleada de nostalgia con “Sexo Seguro” y “Plaquito”, donde el Movistar Arena se convirtió en un enorme coro, un eco de recuerdos que cruzó generaciones. Hits que habían dominado las listas regresaron con un toque renovado.

Cada bloque del show representó diferentes etapas de su carrera, desde los años dorados junto a Wisin & Yandel, pasando por colaboraciones con Don Omar y Bad Bunny, hasta su actual éxito con el álbum “Infinito”, que surge después de su nominación al GRAMMY por su proyecto Sinfónico.

Cuando el reggaetón se encuentra con el tango

Uno de los momentos más sorprendentes fue cuando apareció un tango en el escenario. Las luces se atenuaron y una bandera argentina iluminó el fondo, ofreciendo un cruce entre la tradición local y el ritmo moderno que fue poderoso y simbólico. El silencio previo al impacto fue tan intenso que resonó en todo el recinto.

Después, la atmósfera se tornó más íntima. Los violines guiaron temas como “Lloro por ti” y “Dime que te pasó”, mientras la iluminación cambiaba de tonos cálidos a luciérnagas de color azul. Conmovido, Yandel compartió su cariño hacia el público, esperando que nunca se olviden de él. Pero la nostalgia se desvaneció rápido cuando él mismo preguntó: “¿Seguimos en el perreo?”, haciendo que la energía se disparara con temas como “En la disco bailoteo”.

Un momento familiar sobre el escenario

El instante más emotivo llegó cuando su hijo Sour subió al escenario. Ante un Movistar Arena lleno, Yandel compartió que su hijo le había expresado en una ocasión: “Yo quiero ser como tú”. Juntos interpretaron “EVERYDAY”, creando un hermoso momento donde la herencia artística se fusionó con el orgullo familiar.

Antes de cerrar, hubo un tributo especial a sus colaboraciones con Feid, donde sonaron “Hablame claro” y “Brickell”. A modo de despedida, Yandel se quitó los lentes, dejó ver sus lágrimas y agradeció profundamente al público de Buenos Aires.

“Yandel Sinfónico” no fue solo un recital; fue una declaración artística. Demostró que el reggaetón puede reinventarse sin perder su esencia. Entre las cuerdas, luces y ese inconfundible dembow, Yandel creó una noche que quedará grabada en la memoria de todos.

Botão Voltar ao topo