Wall Street anticipa aumento de tasas en 2026 pese a deflación
Mientras se confirmaba que los precios en EE.UU. experimentaron deflación en junio, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, dejó en claro que el banco central estadounidense “no tolerará” una inflación elevada. En este panorama, hay consenso entre los analistas: la posibilidad de que se incrementen las tasas de interés este año sigue latente, aunque los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) han moderado las expectativas de subas drásticas.
Warsh afirmó que “los miembros de nuestro comité no toleran una inflación persistentemente alta” durante su presentación ante el Comité de Servicios Financieros del Congreso, donde expuso el Informe Semestral de Política Monetaria. Resaltó el compromiso firme de restablecer la estabilidad de precios.
El presidente de la Fed enfatizó que “el objetivo número uno es dar en el clavo con la política monetaria”. Aseguró que si logran hacerlo, “el repunte de la inflación de los últimos cinco años será cosa del pasado”.
El economista del Banco ING, James Knightley, comentó que Warsh refleja en gran medida lo que ya había dicho en su conferencia de prensa del FOMC de junio. Al respecto, subrayó que “hay muy poco que describir como ‘orientación hacia adelante’, dado su desdén por ella”.
Estas declaraciones de Warsh llegaron poco después de que el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS) publicara que el IPC de junio mostró una deflación del 0,4% mensual, el descenso más significativo desde abril de 2020, en pleno auge de la pandemia.
El mercado todavía espera una suba de tasas de la Fed
Con la difusión del dato de inflación y las palabras de Warsh, las expectativas del mercado sobre un posible incremento de tasas por parte de la Fed comenzaron a ajustarse. Según el FedWatch de CME, hasta el lunes, se estimaba un 25% de probabilidades de que la Fed mantenga las tasas entre 3,5%-3,75% en la reunión de septiembre. Sin embargo, ese porcentaje subió a 40,5%.
Las expectativas de un aumento de 25 puntos básicos se mantuvieron casi sin cambios, pasando de 51,2% a 52,9%. Por otro lado, las posibilidades de que la tasa se sitúe entre 4%-4,25% bajaron de 24% a 6,6%. En otras palabras, “el IPC no eliminó el riesgo de subas, pero sí moderó la idea de un ajuste más agresivo”, explicaron desde Portfolio Personal Inversores (PPI).
Los analistas resaltaron que “el IPC se basa en datos pasados, pero no se puede perder de vista lo que está por venir”. La baja de junio se benefició en parte por la caída de los combustibles, pero advirtieron que julio presenta un panorama diferente. “El crudo está recuperando parte de su caída reciente y la tensión en torno al estrecho de Ormuz agrava el riesgo de un shock energético más prolongado”, señalaron.
Knightley recordó que la Fed “no ha alcanzado su objetivo de inflación en los últimos cinco años, y Warsh quiere poner fin a esta tendencia”. No obstante, mencionó que las expectativas inflacionarias “se encuentran dentro de rangos tolerables, sugiriendo un riesgo mínimo de repercusiones indirectas en los precios por el repunte energético”.
Por último, agregó que “lo más probable es que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés estables durante un tiempo prolongado, quizás hasta el verano del próximo año”.