Un coronel lidera la disolución del iosfa

El 19 de febrero, se dio un paso importante en la reestructuración del sistema de salud militar en Argentina. Se designó a un administrador que tendrá la responsabilidad de manejar la transferencia de activos, saldar deudas con prestadores y gestionar el traspaso de afiliados, entre otros aspectos. Este proceso tiene un año de plazo para completarse.

Durante este tiempo, el administrador contará con el apoyo de una Comisión Especial Ad-Hoc. Esta comisión está formada por representantes de las carteras de Defensa, Seguridad, Salud y Economía. Además, la Sindicatura General de la Nación designará un síndico para supervisar la transición y asegurar que todo se lleve a cabo de manera transparente.

El nuevo administrador, que llega con experiencia en la gestión de salud militar, ocupó previamente el cargo de presidente de la Fundación Sanidad Ejército Argentino (FUSEA). Este nombramiento se produce en el contexto de proyectos anteriores que enfrentaron críticas por la acumulación de deudas. Su paso por la gerencia de Prestaciones fue clave, ya que es un área fundamental para el servicio médico de los afiliados.

Un nuevo rumbo: gestión bajo control militar

Con el decreto 88/2026, firmado por el presidente Javier Milei a principios de febrero, se produjo una reforma estructural en el sistema de salud militar. Ahora, la gobernanza de la obra social militar no recaerá más en políticos, sino en personal militar.

Este decreto disolvió la IOSFA, creada en 2013 durante la presidencia de Cristina Kirchner, que había unificado varias estructuras de asistencia social: IOSE del Ejército, DIBA de la Armada, y DIBFA de la Fuerza Aérea, además de sumar al personal de Gendarmería y Prefectura. Con el nuevo Decreto, se establecen dos organismos separados: OSFA, que atiende a los afiliados del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y civiles de apoyo, y OSFFESEG, que incluye a personal de Gendarmería y Prefectura.

El general de brigada retirado Sergio Maldonado presidirá la nueva OSFA, ya que formaba parte del directorio del antiguo IOSFA. Este cambio se da en un contexto donde aún existen muchas dificultades que necesitan ser abordadas en el sistema de salud para los uniformados y sus familias.

La disolución de IOSFA dejó una deuda significativa con prestadores privados y farmacias, lo que ha resultado en cortes de servicios en diversas provincias. Sin embargo, lo positivo es que el decreto establece que el ministerio de Economía asumirá esta deuda, ocupándose de negociar su cancelación con los acreedores. Así, la nueva OSFA podrá empezar de un modo más sólido y sin pasivos que afecten su operación.

El texto del decreto garantiza que, durante la transición, las prestaciones no se verán interrumpidas. Esto incluye la continuidad de cirugías programadas, tratamientos oncológicos y la entrega de medicación para enfermedades crónicas. Todo esto será vital para el bienestar de quienes dependen de estos servicios esenciales.

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