Un chef busca revivir la cocina clásica de hotel en Buenos Aires

En una parte del microcentro porteño que todavía busca revivir su ritmo tras la pandemia, un nuevo restaurante se centra en volver a darle vida a la zona que rodea la Avenida de Mayo y la Plaza de Mayo. Este lugar, situado dentro de un hotel, presenta una propuesta que fusiona cocina europea clásica, precios accesibles al mediodía, y una experiencia gastronómica más elaborada por la noche.

Detrás de este proyecto está Germán Ruberto, un chef que ha puesto en marcha Bernardino, el restaurante del Esplendor Buenos Aires Tango by Wyndham, que se encuentra en Av. Rivadavia 947. Este hotel pertenece a la reconocida cadena internacional Wyndham Hotels & Resorts.

La idea de abrir este restaurante surgió casi de manera casual. Ruberto tenía una empresa de catering que se encargaba de eventos corporativos. En una de esas ocasiones, todo se alineó para dar vida a un nuevo proyecto. “Bernardino nace a través de una empresa de catering que tengo con un socio hace casi tres años. Llegamos al hotel para hacer un evento. Hubo cambios de último momento y el gerente quedó muy contento. Me propuso: ‘Tengo este desayunador muy lindo, pero sin mucha vida, ¿te gustaría transformarlo en un restaurante?’”, recuerda el chef.

A partir de esta conversación, comenzó a tomar forma la idea de crear un espacio con una identidad propia dentro del hotel, con un objetivo claro: recuperar la gastronomía clásica de la hotelería. “Antes, los hoteles eran los lugares donde uno podía comer cosas que no se encontraban en otros restaurantes. Recetas que casi han desaparecido. Pensamos: ¿por qué no volver a hacer una carta realmente de hotel?”, explicó Ruberto.

La vuelta de los platos clásicos de hotel

Con esta visión en mente, el restaurante ha comenzado a redescubrir preparaciones que formaron parte de la cocina hotelera internacional por décadas. En su menú figuran platos como tartar, confit de pato, cordero, terrinas y el famoso lomo Wellington, una receta británica que consiste en carne envuelta en hojaldre.

Hoy estamos reivindicando platos de hotelería clásica: el pato, el confit, el lomo Wellington, ciertas técnicas de cocción de pescados y salsas tradicionales. Muchas veces, esas cosas ya no se ven en muchos restaurantes, comentó Ruberto. Además, algunos ingredientes poco comunes en la gastronomía local, como el foie gras, se incluyen en su propuesta. “Tengo un foie gras de pato real que es uno de nuestros caballitos de batalla. En Buenos Aires casi no se consigue, ya que muchos lugares lo reemplazan por mousses o patés”, agregó.

El chef también destaca su formación internacional, habiendo pasado por grandes instituciones como Le Cordon Bleu y trabajado en cocinas europeas. “La experiencia en Europa me enseñó sobre técnicas y el respeto por el producto. No siempre podemos traer los ingredientes de allá, pero podemos aplicar esas técnicas a los productos que tenemos aquí”, explica.

Precios y propuesta gastronómica

El restaurante ofrece diversas opciones a lo largo del día. El desayuno continental, abierto tanto para huéspedes como para el público en general, tiene un costo de $18,000. En la hora del té, se puede optar por dos opciones: café o té con tres bocados dulces artesanales por $9,500 o café o té con tostados o medialunas con jamón y queso a $10,000.

Durante el mediodía, la propuesta se centra en un restaurante corporativo, con un menú ejecutivo de lunes a viernes por $24,000, que incluye panes artesanales con dips, plato principal, postre, café y bebida sin alcohol. Para aquellos que deseen disfrutar de una copa de vino, el costo adicional es de $4,000. “El mediodía es muy corporativo. Tenemos clientes de empresas cercanas que vienen a almorzar. Queremos ofrecer un buen producto a un precio razonable en un ambiente de hotel”, menciona Ruberto.

Por la noche, la oferta se orienta hacia una experiencia gastronómica más completa con una carta variada y un menú degustación. El menú de cinco pasos tiene un valor de $69,000, mientras que la opción con maridaje de vinos asciende a $89,000.

Un restaurante que busca reactivar el microcentro

Además de ser una propuesta gastronómica, el restaurante también se presenta como un intento de reactivar una zona que aún muestra las secuelas de la pandemia en su dinámica laboral y comercial. “El microcentro todavía está un poco postergado. Muchos negocios cerraron y se perdió el circuito gastronómico que había. Quedaron sobre todo pizzerías, pero antes había muchos más restaurantes”, señala Ruberto.

Ubicado a pocas cuadras del emblemático Café Tortoni y de la renacida Confitería Ideal, el chef busca reconstruir este circuito con la colaboración de otros lugares gastronómicos. “Necesitamos formar un circuito gastronómico entre los restaurantes de la zona y volver a poner al microcentro en el mapa”, asegura Ruberto.

Por el momento, el movimiento se concentra mayormente durante el día. El restaurante cuenta con 46 cubiertos y, durante el mediodía, recibe a ejecutivos y empresas locales. En el futuro, Ruberto aspira a que su establecimiento se convierta en un clásico dentro de la oferta culinaria porteña. “Me gustaría que Bernardino perdure en el tiempo. Las modas pasan muy rápido en gastronomía, pero si apostás a lo clásico, podés mantenerte durante generaciones”, concluye.

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