Un canguro y un choque detienen la carrera
La icónica competencia de resistencia en Mount Panorama, conocida como las 12 Horas de Bathurst, vivió un inicio más que caótico. En su primera parte, el piloto alemán Christopher Mies se encontró con un canguro a 250 km/h, y, tras la reanudación, el estonio Ralf Aron tuvo un choque brutal contra el auto de Johannes Zelger.
Este evento, parte del Intercontinental GT Challenge, estuvo marcado por una serie de incidentes que mantuvieron a todos al borde del asiento. Apenas veinte minutos después de que la carrera comenzara, Mies, al volante de un Ford Mustang GT3 del equipo HRT Ford Racing, impactó de lleno contra un canguro en la recta Conrod. Fue un choque a gran velocidad que dejó al Mustang con daños irreparables. Afortunadamente, el piloto logró salir por su cuenta, aunque bastante aturdido. Después de una revisión en el centro médico del circuito, se determinó que no tenía lesiones graves. Desgraciadamente, el canguro no corrió la misma suerte.
El accidente llevó a que se neutralizara la carrera, donde el debate sobre la presencia de fauna en un circuito rodeado de paisajes naturales volvió a cobrar vigencia.
Después de reanudar la competencia, las cosas no mejoraron. El austríaco Johannes Zelger chocó su Porsche contra un muro, quedando parado en medio de la pista. En una zona de visibilidad limitada, Ralf Aron, que luchaba por las primeras posiciones con su Mercedes-AMG GT3, no pudo evitar el impacto y chocó contra el auto varado.
El frente del Mercedes se incendió y la dirección de carrera tuvo que mostrar bandera roja por casi una hora. A pesar de lo impactante del choque, ambos pilotos lograron salir conscientes de sus vehículos. Aron fue llevado a un hospital cercano para ser revisado.
A pesar del desorden y las múltiples interrupciones, la competencia continuó y, al final, la victoria fue para el Mercedes-AMG del Team GMR, conducido por Maxime Martin, Maro Engel y Mikael Grenier. Sin duda, esta edición de las 12 Horas de Bathurst quedará en la memoria de todos por los momentos dramáticos vividos en el circuito australiano.