Trump sostiene que EEUU puede reabrir el estrecho de Ormuz

En medio del conflicto en Medio Oriente, el presidente Donald Trump aseguró que Estados Unidos podría reabrir el estrecho de Ormuz con un poco más de tiempo. En un post en Truth Social, afirmó: “Con un poco más de tiempo, podemos abrir fácilmente el estrecho de Ormuz, extraer el petróleo y hacernos ricos”. Esa certeza genera repercusiones, especialmente considerando la tensión en la región.

El régimen de Irán decidió bloquear el estrecho como represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel, que comenzaron a finales de febrero. La importancia de reabrir esta vía marítima se ha vuelto crítica para los gobiernos de todo el mundo debido al aumento vertiginoso de los precios de la energía.

Washington mantiene la presión sobre el estrecho de Ormuz.

Macron habla de soluciones más realistas

Antes de la declaración de Trump, el presidente francés, Emmanuel Macron, había comentado que sería “poco realista” abrir el estrecho de Ormuz por la fuerza. Al responder a la insistencia de Trump sobre que sus aliados colaborarían en esta iniciativa, Macron criticó fuertemente al mandatario estadounidense, señalando que sus constantes contradicciones socavan la confianza en la OTAN.

“Cuando queremos ser serios, no podemos contradecirnos todos los días”, dijo Macron, resaltando la necesidad de mantener una postura coherente en medio de la crisis.

Trump había instado a Francia y a otros países a que realizaran una intervención militar en el estrecho, una acción que Macron consideró poco práctica.

Encuentro entre Trump y la OTAN en medio de tensiones

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se prepara para viajar a Washington la próxima semana para reunirse con Trump. Esta visita se da en un contexto de escaladas en Medio Oriente y crecientes fricciones dentro de la alianza atlántica. Uno de los puntos a discutir es cómo desbloquear la situación en el estrecho de Ormuz, actualmente bajo control de Irán.

Desde la OTAN, han intentado restarle importancia a la visita, asegurando que estaba programada con antelación y que no responde a la reciente retórica agresiva de Trump hacia sus socios europeos.

Sin embargo, las tensiones entre Trump y los líderes europeos son difíciles de ignorar. El presidente estadounidense no ha dudado en cuestionar la implicación de sus aliados en la seguridad del tránsito marítimo, especialmente en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

La OTAN y EEUU buscan desescalar las tensiones producto de la escalada en Medio Oriente.

En este marco, Trump ha intensificado la presión, sugiriendo incluso la posibilidad de una ruptura con el bloque. En una entrevista, afirmó: “Nunca me dejé influir por la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel”.

Por otro lado, la Casa Blanca sostiene que los países europeos tienen intereses directos en garantizar la estabilidad del estrecho, ya que por allí transita casi el 20% del petróleo global, pero no han apoyado la estrategia militar de Washington de manera activa.

La reunión con Rutte parece ser un intento de alinear posturas en un momento crítico. Con el conflicto escalando, las discrepancias dentro de la OTAN podrían afectar no solo la seguridad internacional, sino también los mercados energéticos y financieros, temas de suma importancia para todos.

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