Tras la caída de febrero, se amplía la brecha entre sectores
El salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) experimentó una caída real de 0,2% en febrero. Esto se dio después de dos meses de mejoras, y aún así, se sitúa 3 puntos porcentuales (p.p.) por encima del nivel que teníamos en noviembre de 2023, según un informe de la Secretaría de Trabajo. Si miramos más de cerca, los montos correspondientes a los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) sufrieron una contracción de 1,7% en términos reales durante el segundo mes del año. Comparando con el inicio del gobierno de Javier Milei, esto representa una baja de 7 p.p. Además, el índice de salarios privados registrados por el INDEC señala su sexta caída real consecutiva.
En los últimos tiempos, los indicadores salariales han reflejado un deterioro continuo. Esto ocurre en un contexto en que las negociaciones paritarias se encuentran muy por detrás de la inflación. En marzo, por ejemplo, los aumentos acordados promediaron solo 1,4% frente a una inflación de 3,4%, lo que implica una nueva pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores. Sin embargo, el sector de Comercio reportó un incremento del 2,2%, destacándose de los demás acuerdos, tal como lo señala CP Consultora.
Las cifras del INDEC también muestran que en febrero hubo un retroceso de 1,3% en los salarios, marcando ya seis meses en caída. En términos acumulados, esto representa una baja de 4,3% con respecto a enero de 2025.
El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó el mes pasado que “el salario real promedio del empleo registrado privado (SIPA) se incrementó 1,6% mensual en enero” y que este se encuentra “un 5% por encima del nivel de noviembre de 2023”. Sin embargo, este optimismo se desmorona al analizar los detalles, ya que en febrero, aunque hubo un aumento general, la disminución es más grave para aquellos incluidos en los principales CCT, que abarcan a millones de trabajadores, acumulando una baja de 7 p.p. desde noviembre de 2023.
Más allá de algunas mejoras puntuales, la mayoría de los datos indica que el poder adquisitivo sigue sin recuperar su estabilidad. La inflación alta sigue afectando la situación, y se observa una gran heterogeneidad entre diferentes sectores.
Paritarias cortas, sumas fijas y mayor dispersión
El esquema de negociación está en constante cambio. Ahora se están incorporando sumas fijas, en su mayoría no remunerativas, y los ajustes mensuales son inferiores a la inflación esperada. Esto no solo limita la recuperación salarial, sino que también introduce desigualdad creciente entre diferentes sectores.
El resultado es un mapa salarial más fragmentado. Algunos convenios logran mantener el nivel de ingresos, pero otros enfrentan caídas significativas. Sectores como la construcción, textil y gastronomía reflejan pérdidas reales que superan los diez puntos porcentuales en el último año, con caídas de 12,4%, 12,3%, 9,5% y 9,5% respectivamente.
Por otro lado, sectores como Aceiteros (12,7%), Encargados de Edificio (5,6%) y Transporte automotor (3,8%) han registrado variaciones reales positivas. Sin embargo, convenios en áreas como Bancarios, Concesionarios de autos, Entidades deportivas y Gráficos muestran estancamiento o caídas leves, con cifras cercanas a cero o negativas.
Empleo débil y presión sobre los ingresos
El deterioro de los salarios se presenta en un mercado laboral que tampoco muestra claras señales de recuperación. El empleo registrado se mantiene prácticamente estancado, con caídas en el segmento de trabajadores asalariados y un crecimiento en modalidades más precarias, como el monotributo.
En términos interanuales, el empleo asalariado privado se redujo en alrededor de 1,5%, mientras que el monotributo creció más de 4%, lo que indica un cambio en la composición del mercado laboral. La informalidad se mantiene elevada, cerca del 43%, lo que refleja un deterioro en la calidad del empleo y limita las oportunidades de una recuperación en los ingresos.
El panorama para los próximos meses no se presenta alentador. Las expectativas empresariales de contratación se tornaron negativas por primera vez en casi dos años, con más empresas planeando reducir personal en lugar de aumentarlo.
Por otro lado, los acuerdos salariales ya anticipan que esta dinámica negativa podría continuar. La mayoría de las paritarias en negociación se encuentran por debajo del 2% mensual, en un contexto donde la inflación sigue corriendo apenas por debajo del 3%.