TikTok y apps que mejoran la producción ganadera

El campo argentino está viviendo una transformación interesante gracias a TikTok, Instagram y YouTube. Cada vez son más los perfiles agropecuarios que irrumpen en las redes, compartiendo el día a día de la vida rural, el manejo ganadero, las maquinarias y el bienestar animal. Todo esto no solo gana seguidores, sino que también ofrece una mirada más moderna y cercana sobre el mundo agro.

Jóvenes productores, veterinarios y agrónomos están creando comunidades digitales que combinan información técnica, anécdotas divertidas y experiencias cotidianas del trabajo en el campo. Un ejemplo es Ana Paula Grosso, quien comparte contenido sobre la vida rural y la producción agropecuaria, mostrando cómo este uso de las redes no solo se limita a documentar lo cotidiano, sino que también busca acercar el campo a las ciudades y romper con prejuicios históricos sobre el sector.

Para Joaquín Dello Staffolo, un ingeniero agrónomo de 26 años de Coronel Pringles, este fenómeno tiene un impacto social importante. “Mostrar el día a día ayuda a que la gente entienda mejor cómo funciona el campo y todo el esfuerzo detrás”, dice, enfatizando la necesidad de visibilizar el trabajo que realizan en el agro.

Por su parte, Nicolás Diez, un ingeniero agrónomo y productor en San Manuel y Ayacucho, sostiene que esta nueva generación está cambiando la manera de comunicar el agro. “Antes, se comunicaba desde la queja constante, lo que generó distancia con la sociedad urbana”, explica. Ahora, las redes permiten exhibir la realidad del trabajo en el campo, el esfuerzo que implica y su importancia.

Publicar fotos de un tractor ya no es suficiente. La nueva generación ha convertido las redes en un espacio para mostrar cómo es trabajar y vivir en el campo. “Es fundamental comunicarlo bien para acercar el agro a la gente”, añade Nicolás.

La tecnología como puente entre tradición y permanencia

El desafío del arraigo rural sigue siendo clave en el agro argentino. Muchos jóvenes han migrado a las ciudades en busca de oportunidades, pero estudios recientes indican que hay una tendencia a permanecer o regresar al campo, adoptando nuevas lógicas productivas.

Un informe del INTA sobre juventudes rurales destaca que el recambio generacional y las expectativas de futuro son fundamentales para el desarrollo local y las producciones agropecuarias. La tecnología se presenta como un puente entre esa tradición y la permanencia en el campo.

A medida que aumenta el acceso a la conectividad y a las plataformas digitales, se eliminan barreras históricas que permitieron gestionar negocios rurales de manera más profesional. Facundo Sansot, de deCampoacampo, cuenta que muchos en su equipo vienen de familias del campo y han combinado su pasión por la actividad rural con herramientas digitales e innovación.

Alfonso Fuertes, un estudiante de veterinaria y productor ganadero en Tandil, también ha optado por quedarse en el campo, motivado por el legado familiar y el deseo de trabajar en un agro más profesionalizado. “Hoy la tecnología es clave para hacer el campo más eficiente y atractivo para las nuevas generaciones”, asegura.

Nicolás cree que su elección por el campo va más allá de lo profesional. “El campo alimenta a millones de personas cada día y hay una gran conexión familiar y una pasión muy fuerte por lo que hacemos”, explica.

Aunque la tecnología suele incorporarse más rápido en la agricultura, también está cambiando la dinámica en la ganadería. Joaquín nota que cada vez más jóvenes toman el mando, adoptando nuevas formas de trabajo y relaciones con la tecnología. “Los productores más grandes pueden tener más dificultades para adaptarse, pero eso no significa que se opongan al cambio”, agrega.

La digitalización ya está modificando cómo se relacionan dentro del sector, con sistemas de gestión, monitoreo satelital y aplicaciones móviles que se están volviendo parte de la rutina diaria de muchos productores jóvenes. Alfonso enfatiza que adoptar nuevas tecnologías no es opcional. “El que no se adapta se queda fuera del sistema”.

Nicolás coincide en que ya se está viviendo un proceso de adopción masiva de herramientas digitales en el agro. “Hay aplicaciones que funcionan muy bien y otras que todavía necesitan ajustes, pero a medida que ingresen generaciones más jóvenes, esto seguirá creciendo”.

Lejos de la imagen del productor aislado, empieza a consolidarse una nueva generación que combina la tradición con análisis de datos, redes sociales y formas innovadoras de comunicar lo que ocurre en el agro. Una generación que no solo busca quedarse en el campo, sino también transformarlo.

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