Sindicatos brasileños exigen beneficios para automotrices chinas

La llegada de las automotrices chinas a Brasil ha despertado la preocupación de muchos sectores. Los sindicatos y los fabricantes locales están haciendo sonar la alarma sobre la posible continuidad de ciertos beneficios fiscales que facilitan la importación de vehículos, en especial los que vienen desarmados para ensamblar aquí. En esta pelea, hay una clara división: por un lado están las empresas que abogan por el avance de la electrificación y, del otro, aquellos que priorizan la protección de la industria nacional.

Por ejemplo, la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea) se alía con 19 gremios y organizaciones sindicales para pedirle al Gobierno brasileño que no renueve un esquema que permite importar vehículos en formas CKD y SKD sin aranceles. ¿Qué significa esto? Que las marcas podrían seguir trayendo kits desarmados para ensamblar en Brasil, lo que les ahorra costos, pero podría poner en riesgo puestos de trabajo locales.

Entre los sindicatos que apoyan esta posición se encuentran CUT, Força Sindical, CTB, y el Sindicato de Metalúrgicos del ABC, todos con una fuerte presencia en regiones industriales clave. Estos grupos argumentan que permitir la importación sin aranceles afectaría gravemente la producción nacional y, por ende, miles de empleos en el sector.

El presidente de Anfavea, Igor Calvet, advirtió que la entrada de vehículos bajo este régimen puede tener efectos negativos sobre el empleo y la actividad económica. Para él, el ensamblaje básico de unidades importadas no solo debilita la cadena de proveedores, sino también el desarrollo de la industria automotriz local.

Una decisión clave para el futuro del sector brasileño

El beneficio de arancel cero estuvo en vigor durante seis meses y terminó el 31 de enero. Ahora, la extensión de este esquema depende de la Cámara de Comercio Exterior (Cacex). Esta resolución está siendo seguida de cerca por los fabricantes locales, los sindicatos, y las empresas extranjeras que buscan entrar en el mayor mercado automotor de América Latina.

Desde el sector industrial brasileño, se advierte que prolongar estos incentivos podría desmejorar la competitividad de las fábricas locales. En cambio, para las automotrices chinas como BYD, el esquema favorece nuevas inversiones y acelera la transición a vehículos eléctricos.

Este escenario pone de manifiesto una lucha entre dos visiones distintas: una que busca proteger la producción y el empleo, y otra que apunta a fomentar la innovación con una mayor apertura comercial. La decisión que tomen las autoridades será fundamental para el rumbo de la industria automotriz brasileña en los próximos años.

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