Sin la macro no se avanza, pero con ella no es suficiente

Esa ambigüedad también afecta a la oposición, que intenta reorganizarse mientras la imagen del presidente se desacelera. Por ahora, no logran diferenciarse mucho en lo económico. Un referente del peronismo compartió en una reunión privada: “Hay que mantener la responsabilidad fiscal y el orden macroeconómico. El RIGI tiene que continuar, pero con mayor enfoque en el compre local”.

La diferencia está más en el enfoque que en la estructura. Hablan de mayor protección laboral, incentivos para la industria y una agenda que busque recomponer los ingresos. Esto responde a uno de los principales males que siente la gente: la cantidad de cierres de empresas, salarios rezagados tras la inflación y un mercado laboral que se deteriora tanto en cantidad como en calidad. Dentro del peronismo, ya se acepta que parte del enfoque libertario “llegó para quedarse”, aunque intentan verlo bajo el lema de “orden macroeconómico con justicia social”.

Ahora bien, mientras la economía parece mostrar cierta estabilidad, la política pinta un panorama más inestable. El estilo de Milei, que al principio era visto como un soplo de aire fresco, está comenzando a mostrar signos de agotamiento. Las banderas originales de su movimiento, como la lucha contra la casta y la corrupción, se van desvaneciendo. Sin ese impulso inicial, el modelo se expone más a sus resultados concretos y, ahí, la paciencia de la gente se reduce.

Adorni, la interna y el costo político

En este marco, se da el caso de Manuel Adorni, que se ha vuelto un foco de tensiones internas y externas al Gobierno. Su paso por el Congreso no solo dejó dudas, sino que reabrió interrogantes sobre su continuidad. Ya no se trata de su desempeño, sino del costo de mantenerlo en el cargo.

Las voces dentro del oficialismo están divididas. Unos mencionan una decisión política de los Milei para resistir los embates de la prensa, mientras otros apunta a problemas de manejo de información sensible dentro del Gobierno. El resultado es el mismo: un funcionario debilitado que afecta al resto del Gabinete.

Una reciente encuesta de Atlas-Intel, conocida por acertar en pronósticos, reflejó un cambio: Milei cayó al quinto lugar en imagen positiva, con un 36%, mientras que su rechazo subió al 62%. Por encima de él están Patricia Bullrich, Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Myriam Bregman en un inesperado primer puesto.

El tema de los gastos con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica Argentina, que surgió tras informes de gestión, trajo más incomodidad al exponer consumos difíciles de justificar y reavivó el debate sobre los estándares de transparencia. Esto preocupa en un Gobierno que había hecho de la lucha contra la corrupción su bandera principal.

La interna oficialista sigue sumando capítulos, con encuentros como el reciente en Suipacha que intentan calmar tensiones, pero no logran ocultar conflictos más profundos. En las redes sociales, la situación tampoco es homogénea. Se observan críticas incluso desde sectores libertarios, y el relato opositor logra imponerse en el debate público. Esta es la primera vez que el oficialismo pierde centralidad en su propio terreno: la conversación digital.

Un análisis de Inteligencia Analítica, que revisó más de 100 mil publicaciones de más de 28 mil usuarios, reveló que hay una crítica transversal a la figura de Adorni, incluso dentro del propio universo libertario. Otro informe concluyó que la pelea en redes fue favorable a la oposición, con menciones a cuestiones de patrimonio que superaron por mucho al relato de gestión. La indignación pareció dominar las interacciones, con más de 4 mil reacciones de enojo.

El sector de Caputo permanece activo en la defensa de los espacios que maneja dentro del Gobierno. Recientemente, el secretario de Inteligencia de la SIDE, Cristian Auguadra, ha tenido una agenda agitada con contactos en EE.UU. y anuncios relacionados con la desclasificación de archivos. El contexto de esta actividad incluye la interna entre Karina y Santiago, y la disputa sobre la SIDE, un área sensible en el ámbito internacional.

El reciente anuncio de la renuncia de Carlos Frugoni como secretario de Coordinación de Infraestructura también tuvo su impacto sobre Adorni y Karina, especialmente en un momento en que Caputo se aleja de la política de mantener a funcionarios sospechados. En el ámbito opositor, se habla de una posible “moción de censura” contra el jefe de Gabinete, algo que no se utiliza desde la reforma constitucional de 1994. Sin embargo, muchos prefieren que Adorni siga en su lugar, conscientes de que su papel agudiza la crisis política que enfrenta La Libertad Avanza.

El riesgo que no mira el mercado

La diferencia con la economía es clara. El Gobierno espera una desaceleración inflacionaria, respaldada en un dólar estable y tasas más bajas. La macroeconomía, a pesar de todo, sigue presentando resultados defendibles. Incluso algunos opositores reconocen que podría haber un repunte de la actividad y del consumo en los próximos meses, lo que aliviaría la tensión social.

El bolsillo de la gente ha sufrido significativamente en la era Milei. Las percepciones sobre el desempleo y la precarización laboral, así como los supuestos millones que salieron de la pobreza, solo han sido ilusiones metodológicas. En el PJ se mencionaba que la situación “puede mejorar”, especialmente si la reducción de tasas incentiva el consumo.

No obstante, este eventual repunte no soluciona las tensiones de fondo. No siempre es la economía la que ordena la política; a veces, la política puede terminar condicionando a la economía, especialmente cuando erosiona las expectativas.

Lo que Caputo afirma sobre que “no hay riesgo kuka” intenta despejar temores en el mercado, pero también revela una contradicción. El Gobierno necesita mantener la polarización para fortalecer su base política, mientras que el área económica busca minimizar cualquier incertidumbre que pueda afectar la confianza de los inversores.

Si la crisis política se profundiza, tanto internamente como en su vínculo con la sociedad, eso podría terminar impactando en lo que actualmente el mercado todavía respeta. El programa económico, de momento, obtiene respaldo en los números y en la paciencia de los actores financieros.

Botão Voltar ao topo