Rizobacter renegocia deuda y extiende plazo para evitar default
El instrumento en el que estamos hablando son las Obligaciones Negociables Serie VIII Clase B. Se emitieron el 10 de febrero de 2023 y el monto supera los 5 millones de dólares. Esto forma parte de un programa global de deuda que abarca hasta 200 millones de dólares. La empresa, en medio de este panorama, informó que está evaluando opciones junto a sus acreedores para cumplir con sus compromisos, que incluyen el pago de capital e intereses.
En un documento que fue firmado por su presidente y presentado ante los reguladores, la compañía manifestó que se encuentra en conversaciones con los tenedores de estas obligaciones. Además, planea formalizar un entendimiento a través de una solicitud de consentimiento, un procedimiento común en casos de renegociación. Vale aclarar que el período de gracia activado significa que, aunque el vencimiento formal es el 10 de febrero, hay un tiempo extra antes de que un eventual incumplimiento se considere un default.
Una señal que confirma las advertencias del mercado
La situación de Rizobacter no sorprendió a los analistas. De hecho, en diciembre y nuevamente en enero de 2026, la calificadora FIX había reducido la nota Crédito de la compañía a BBB-(arg) y la mantuvo bajo Rating Watch Negativo. El motivo de esta alerta fue la presión del calendario de vencimientos, especialmente en un contexto donde la liquidez está ajustada.
En sus informes, FIX había señalado como uno de los principales factores de riesgo los vencimientos que se concentran en el primer semestre de 2026, estimados en aproximadamente 40 millones de dólares, incluidos algunos compromisos importantes en el mercado de capitales. También mencionaron que la capacidad de apoyo del holding Bioceres se encontraba limitada ciertos problemas financieros que atraviesa el grupo.
Con respecto a la operación, Rizobacter ha mostrado en los últimos ejercicios un deterioro en sus indicadores. Su margen EBITDA —que históricamente se encontraba cerca del 18%— cayó a 3,9% en junio de 2025 y luego tuvo una leve recuperación a 6,4% en septiembre, aunque sigue estando muy por debajo de su promedio habitual. Además, la empresa está lidiando con un nivel elevado de endeudamiento y una estructura intensiva en capital de trabajo, algo típico en el negocio de insumos agrícolas.
Rizobacter, una pieza clave dentro del ecosistema Bioceres
Ubicada en Pergamino, Rizobacter se ha posicionado como una de las empresas más relevantes dentro de Bioceres. Se especializa en insumos biológicos, inoculantes, tratamientos de semillas y adyuvantes, y logró expandirse a más de 40 países, convirtiéndose en un pilar esencial del grupo. Su integración a Bioceres fue parte de una estrategia que busca crear una plataforma unificada que junte investigación, producción y desarrollo comercial, con la tecnología HB4 como su principal bandera.
A pesar de sus logros, el deterioro financiero del holding empieza a repercutir en sus subsidiarias. FIX había señalado que la liquidez de Rizobacter solo alcanzaba para cubrir 0,6 veces su deuda de corto plazo, que se estima en unos 82 millones de dólares. Esto es considerado ajustado para el perfil de la compañía, haciendo que el acceso a financiamiento y la capacidad de refinanciación sean elementos cruciales.
Lo que se ha presentado ante la CNV reafirma que esta situación ya no es solo una posibilidad, sino una realidad.
El trasfondo: el derrumbe financiero de Bioceres
Para entender el estado de Rizobacter, es necesario mirar el panorama general de Bioceres. En los últimos dos años, esta empresa pasó de ser un caso emblemático de innovación agrobiotecnológica argentina a enfrentar una crisis financiera seria. La acción de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), que cotiza en el Nasdaq, se negocia en la actualidad alrededor de 0,60 dólares, lo que implica una pérdida de más del 90% de su valor desde los máximos de 2021 y 2022, cuando superó los 16 dólares por acción.
Este desplome llevó a que la acción quede clasificada como penny stock, categoría que agrupa a las acciones que cotizan por debajo de un dólar y que a menudo enfrentan menor liquidez y mayor volatilidad. Al mismo tiempo, Bioceres S.A., la empresa que originó el grupo, declaró el default, solicitó la apertura de un concurso de acreedores y prácticamente se quedó sin liquidez operativa.
En el ámbito financiero, Bioceres también ha lidiado con incumplimientos de covenants en sus notas convertibles en 2025, lo que limitó su acceso a crédito y su capacidad de apoyar a otras empresas del grupo.
Un punto de inflexión para el grupo
El caso de la obligación negociable de Rizobacter es un nuevo indicador del momento crítico en el que se encuentra el ecosistema Bioceres. Aunque los 30 días de gracia brindan una oportunidad para negociar con los acreedores y evitar un default formal, esta situación pone de manifiesto las dificultades que enfrenta el grupo para mantener la estructura financiera que había construido durante sus años de crecimiento.
Durante dos décadas, Bioceres había sido el ejemplo de una empresa argentina capaz de desarrollar tecnología propia y presentarse en el mercado mundial con su innovadora tecnología HB4. Hoy, la atención ya no está en la expansión ni en la innovación, sino en la necesidad urgente de organizar su deuda, resguardar activos y recuperar credibilidad.
Las próximas semanas serán fundamentales para evaluar la evolución de las negociaciones de Rizobacter. Esto definirá si el grupo puede estabilizar su situación financiera o si la crisis seguirá profundizándose dentro de una de las plataformas biotecnológicas más ambiciosas que ha surgido del agro argentino.