Resumen de la primera mitad del año en bonos y acciones

Según Puente, la devaluación del peso superó a la inflación por primera vez este año, rompiendo el rango informal de $1.350 a $1.450 que habíamos visto desde enero. A pesar de esto, el economista aclara que esta situación no es resultado de cambios en la política económica ni en el régimen cambiario, sino más bien de “vientos de frente en el plano internacional”.

Mirando el panorama de los últimos seis meses, Jerónimo Bardin, que es el jefe de ventas en Balanz, comenta que la estabilidad cambiaria fue clave. Aquellos que decidieron invertir en activos en pesos, fueron los que más ganaron en este período. El tipo de cambio solo aumentó un 1,4% entre enero y junio, mientras que la inflación acumulada llegó a un 14,7% hasta mayo, con proyecciones que podrían elevarla a casi el 17% si se suman las estimaciones de junio.

Renta fija: Bonos soberanos y CER lideran el crecimiento de junio

En ese contexto, la renta fija se destacó notablemente en junio. Natalia Martin, analista de PPI, subraya que los bonos soberanos en dólares fueron los que mejor se desempeñaron, con aumentos que oscilaron entre el 1,1% y el 4,4% en los Globales, y entre el 1% y el 5,2% en los Bonares. Las mayores subas se concentraron en el tramo más largo de la curva, lideradas por el GD41.

Además, las nuevas calificaciones de deuda argentina llevaron a una reducción en el riesgo país, impulsadas por financiamiento garantizado del Banco Mundial y el BID, junto con indicios de reactivación en un ambiente de menor inflación. En mayo, el IPC alcanzó un incremento del 2,1%, el más bajo en ocho meses, con una inflación acumulada del 14,7% y un interanual del 33,2%.

En contraste, Martin menciona que las estrategias de carry trade en pesos mostraron un desempeño más modesto. Esto se debió a la depreciación del peso y a un CCL que subió un 5,3% en el mes. Sin embargo, Bardin resalta que, en la primera parte del año, los bonos ajustados por CER fueron los que lideraron, con ganancias cercanas al 25% en pesos. A medida que se acercó el final del semestre, estos comenzaron a perder relevancia frente a la tasa fija tras los datos de inflación de mayo.

En el caso de los bonos soberanos en moneda dura, el recorrido fue de menor a mayor. Iniciaron el año con rendimientos de cerca del 4% en el primer trimestre, afectados por la incertidumbre en Medio Oriente, pero luego aceleraron a casi un 7% gracias a las mejoras en las calificaciones de S&P y Fitch.

Renta variable: Las acciones locales pierden impulso tras revisión de MSCI

Desafortunadamente, la situación fue diferente para la renta variable local. Después de un mayo positivo, la bolsa porteña cerró junio con una caída cercana al 5% en dólares, retornando a la zona de los u$s2.023. Este descenso fue resultado de la toma de ganancias y el efecto que tuvo la clasificación de MSCI en las expectativas de flujos internacionales.

Específicamente, MSCI mantuvo a Argentina en la categoría “Standalone”, el puesto más bajo de su clasificación, lo que la excluyó de cualquier posibilidad de revisión para ascender a mercado emergente o de frontera. Esta noticia generó una reacción inmediata en el mercado, llevando al S&P Merval a caer hasta un 4,2% en un solo día.

Martin señala que, en términos de acciones locales, la primera mitad del año dejó un balance mucho más moderado, con el S&P Merval en dólares acumulando solo un alza de 0,8%. Esto ocurre en un contexto de alta volatilidad en los precios del petróleo y tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Bardin coinciden en que las acciones locales tuvieron un rendimiento discreto, mientras que Wall Street logró uno de sus mejores trimestres desde 2020, convirtiendo los Cedears en una alternativa atractiva para exposición internacional.

La IA impulsó a Wall Street, pero la Fed y los commodities suman tensión

El contraste con el mercado internacional fue notable. Damián Vlassich, líder de estrategias de inversión en IOL, dice que junio fue un mes de fortalecimiento de Wall Street junto a una elevada volatilidad. Surgieron dudas sobre la rentabilidad de invertir en Inteligencia Artificial, mientras que la Reserva Federal se tornó más restrictiva y los precios del oro y el petróleo corrigieron.

“En el ámbito internacional, junio estuvo repleto de movimientos significativos. Fue un cierre de semestre dominado por el reacomodamiento de carteras y el interrogante sobre la rentabilidad del gasto en centros de datos”, explica Vlassich. En este marco, tanto el S&P 500 como el Nasdaq tuvieron su mejor trimestre desde 2020, mientras que el Dow Jones registró su mejor primer semestre desde 2021.

Sin embargo, este avance se vio acompañado por fluctuaciones, ya que el mercado se movía siguiendo el ánimo de los inversores sobre la IA. Además, el índice PCE, un termómetro importante de la dinámica de precios en EE. UU., subió a su nivel más alto desde octubre de 2023, dislocando las expectativas sobre las tasas.

La Fed mantuvo las tasas sin cambios en su reunión de junio, pero adoptó un tono claramente más duro, provocando que los futuros pasaran a considerar al menos dos subas de tasa antes de fin de año, un cambio drástico respecto a lo que se esperaba en mayo.

Por otro lado, en commodities, el petróleo WTI cayó casi un 20%, retrocediendo a niveles previos al conflicto entre EE. UU. e Irán, aunque Ormuz sigue mostrándose tenso. El oro, por su parte, bajó más del 11% en junio, marcando su cuarto mes consecutivo de descensos y sufriendo su mayor caída trimestral desde 2013. Bardin agrega que el metal llegó a alcanzar máximos históricos entre enero y abril por la búsqueda de refugio, pero luego corrigió casi un 12%.

En Wall Street, el sector tecnológico volvió a ser protagonista. “La industria de microchips tuvo una primera mitad de año excepcional, impulsada por la aceleración en la infraestructura tecnológica”, afirma Vlassich.

Este liderazgo también se notó en los Cedears. Desde IOL, destacan el buen desempeño de acciones como American Airlines, que lideró el panel de junio con un aumento del 28,5% en pesos, lo que se benefició de la caída en los precios del petróleo y la mejora prevista en los márgenes turísticos.

Otros nombres que brillaron incluyen a Palo Alto Networks con un crecimiento del 26,2%, Intel con un 24%, y Micron Technology subiendo un 23%. Esto refleja las apuestas en ciberseguridad, microchips, memorias para IA y procesadores avanzados.

Así, junio dejó una doble lectura para los inversores argentinos. Mientras que la deuda local encontró apoyo en la mejora crediticia, la disminución del riesgo país y expectativas de reapertura gradual del mercado voluntario; la renta variable sufrió los efectos de MSCI y mostró que, aun en un semestre favorable para los activos en pesos, la cobertura cambiaria sigue siendo crucial para la segunda mitad del año.

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