Reservas mejoran, pero deuda en dólares vence en 2027
La preocupación de los analistas de Fitch está centrada en la escasez de reservas netas en Argentina, que persiste a pesar de las intensas compras de divisas por parte del Banco Central. Este tema se vuelve aún más relevante con un año electoral a la vista, caracterizado por altos vencimientos de deuda externa y una creciente demanda de dolarización de activos. Todd Martínez, director senior del área de deuda soberana para Latinoamérica de Fitch, mencionó esto en una presentación en el Hotel Faena y también en una entrevista exclusiva.
Martínez elogió el enfoque general del plan económico de Javier Milei y Luis Caputo. Destacó que comenzar a comprar divisas a partir de enero fue crucial, especialmente tras el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas pactada con el FMI. Sin embargo, advirtió que el colchón de divisas todavía es “muy bajo”. Para mejorar la situación, deberían existir reservas netas equivalentes al 15% del PIB, es decir, unos 62.000 millones de dólares. Aunque este objetivo llevará tiempo, lo fundamental es que la acumulación neta aumente.
Además, Martínez abordó la decisión del Gobierno de optar por no refinanciar con Wall Street a pesar del alto costo. Ello requerirá tiempo y varios ciclos electorales para que el mercado confíe en que el “riesgo político” ha pasado a ser parte del pasado. También expresó su preocupación por la actividad económica dual que deja a muchos sectores de lado, particularmente aquellos que más empleo generan.
Fitch, la calificación de la deuda argentina y los riesgos
Durante su presentación, Martínez subrayó que el riesgo político tendría un peso significativo en la calificación por un tiempo prolongado. Sin embargo, esto no significa que no haya posibilidades de mejora. La calificación puede cambiara si las reservas internacionales y la flexibilidad financiera aumentan. Para avanzar hacia una categoría BB y un grado de inversión, es esencial superar el riesgo político que tanto el mercado como Fitch han internalizado. Se busca un entorno donde los ciclos electorales no generen nerviosismo excesivo y haya consenso en principios económicos básicos.
Por otro lado, si observan tensiones cambiarias mayores hacia 2027, lo consideran un riesgo. A pesar de que Argentina muestra ciertas cifras positivas, la relación entre los usos y fuentes de dólares preocupa. Si un país tiene muchas fuentes pero también muchas necesidades de uso de dólares, la situación se complica. Aunque las reservas están mejorando, siguen siendo insuficientes.
El Gobierno tiene la difícil tarea de gestionar un equilibrio entre el uso de reservas y la defensa del tipo de cambio, y las decisiones que tome influirán en la calificación. Si se opta por defender un tipo de cambio a costa de perder reservas, el panorama sería complicado, especialmente en un escenario electoral.
Dólar, “enfermedad holandesa” y ancla fiscal
Sobre el nivel del dólar, Martínez comentó que inicialmente pensaban que Argentina debía tener un tipo de cambio depreciado para acumular reservas. Sin embargo, ahora piensan que el país puede tener un dólar más apreciado y aún así acumular divisas. Este cambio implica riesgos para la industria, el comercio y la construcción, ya que un tipo de cambio fuerte beneficia a ciertos sectores pero puede perjudicar a otros.
El riesgo de caer en una “enfermedad holandesa”, un término que se utiliza para describir la dependencia económica en sectores que generan divisas, también fue mencionado. Aunque hay sectores que se benefician de un dólar fuerte, el desafío está en minimizar el impacto negativo para aquellos que sufren, ya que son votantes y su bienestar es crucial para el Gobierno.
En cuanto a la cuestión fiscal, el Gobierno se ha centrado en esta ancla, logrando buenos resultados hasta ahora. Sin embargo, esto no significa que el camino sea fácil. Martínez expresó que todavía hay espacio para mejorar la eficiencia en el gasto y lograr ahorro en subsidios. Un crecimiento económico sustentado podría facilitar el manejo del gasto y permitir una mayor recaudación.
El futuro próximo no está claro, pero la estabilidad fiscal será clave. Si la economía no muestra signos de recuperación, mantener esa ancla se volverá muy complicado.