Renuncia el presidente de la Federación

Después de una nueva decepción, el fútbol italiano se sacudió con la renuncia de su presidente. Gabriele Gravina dejó su cargo tras la eliminación de la selección en el repechaje para el Mundial de 2026, que se jugará entre EE. UU., Canadá y México. Esta es la tercera vez consecutiva que Italia se queda fuera del torneo más importante del fútbol mundial.

La situación llegó a un punto crítico tras la derrota en penales contra Bosnia en la final del repechaje. Esta caída llevó a que los aficionados, que esperaban una mejor actuación, se sintieran desilusionados. El país, conocido por su rica historia futbolística, se enfrenta a una ausencia alarmante en el escenario global.

Gravina, de 72 años, ocupaba el cargo desde octubre de 2018. Su gestión no fue fácil, ya que Italia no logró clasificar ni para el Mundial de Rusia en 2018 ni para el de Qatar en 2022, a pesar de ser la campeona vigente de Europa en ese momento. En un comunicado, confirmó que había presentado su dimisión y convocó una asamblea extraordinaria para el 22 de junio en Roma.

Con su salida, el fútbol italiano se encuentra en una encrucijada. Tanto los dirigentes como los aficionados se preguntan cuáles serán los próximos pasos para recuperar la gloria del equipo “azzurro”.

No solo Gravina hizo un paso al costado. También Gianluigi Buffon, el legendario arquero italiano, renunció a su puesto como jefe de delegación. Y la presión no termina ahí: el director técnico Gennaro Gattuso está bajo fuego. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, ya expresó su deseo de que Gattuso también dé un paso atrás, señalándolo como uno de los principales responsables de esta debacle.

La situación del fútbol en Italia es un tema candente. Los aficionados esperan que, con estos cambios, se inicie un nuevo capítulo que devuelva al país a los primeros planos del deporte.

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