Reducción de servicios a provincias durante la era Milei

La situación del transporte ferroviario en Argentina llega a un punto crítico, como destaca un reciente informe del Observatorio Social del Transporte (OST), presentado en Santa Fe. Eduardo Toniolli, exdiputado nacional y voz del organismo, sostiene que el deterioro del sistema responde a una estrategia planificada. Se busca que, cuando llegue el momento de reducir servicios, los usuarios estén tan acostumbrados a la falta de opciones que no protesten.

Un vistazo a la emergencia ferroviaria

El estudio revela que el Gobierno está operando bajo dos herramientas fundamentales: la Ley 27.742, conocida como “Ley Bases”, que impulsa la privatización de las empresas ferroviarias públicas, y el DNU 525/24 de Emergencia Ferroviaria, que otorga al Ejecutivo la capacidad de suspender servicios, recortar salarios y disminuir personal. Sin embargo, también le permite realizar algunas inversiones en el sector.

Los números son alarmantes. En diciembre de 2023, Trenes Argentinos contaba con 22 servicios activos, pero solo dos años después, esa cifra se redujo a 10. Esto ocurre en un contexto en el que se justifica la suspensión de servicios citando el deterioro de la infraestructura. Algunos de los servicios ya eliminados son:

  • General Guido – Divisadero de Pinamar: suspendido en abril de 2025.
  • La Banda – Fernández (Santiago del Estero): tren regional en funcionamiento desde 2022.
  • Rosario – Cañada de Gómez (Santa Fe): suspendido en noviembre de 2024, sin fecha de regreso.
  • Mercedes – Tomás Jofré (Buenos Aires): un tren turístico que dejó de operar debido a un daño estructural en un puente.
  • Córdoba – Villa María: el servicio que unía estas ciudades fue dado de baja.

El impacto en los pasajeros

El informe del OST, compuesto por diferentes organizaciones, señala que la falta de inversión ha llevado a una drástica reducción en la cantidad de pasajeros en servicios de larga distancia. Solo el 50% de estos están operativos, y el número de pasajeros cayó un 24,3% en 2025 respecto a 2024, pasando de 260.000 a cerca de 190.000. Si se compara con 2023, la baja es aún más preocupante: 37,4%. Se subraya que 2025 fue el año con menos pasajeros en servicios de larga distancia desde 2018.

Los meses finales de 2025 fueron especialmente difíciles. Según el informe, se registraron los peores números desde 2018 para julio a diciembre, tomando en cuenta que el 2020 no se cuenta debido a la pandemia.

Promesas de inversión y realidades

Recientemente, el Gobierno anunció que está en marcha un total de 60 obras para mejorar la seguridad y eficiencia del sistema ferroviario. Sin embargo, muchas voces cuestionan si esta inversión es suficiente. Según la agencia de noticias de la Universidad Nacional de Moreno, apenas un 30% de las inversiones necesarias se han concretado hasta ahora, lo que deja mucho por hacer.

Toniolli considera además que el proyecto de privatización puede ir aún más lejos. Se habla de desprenderse de más de 300 terrenos e inmuebles públicos que son clave para el transporte ferroviario. Según él, esta política del presidente Javier Milei es un “nuevo intento de ferrocidio”.

El futuro del Belgrano Cargas

En cuanto a Belgrano Cargas y Logística SA, el DNU 67/2025 establece que su privatización será total, un modelo que moderniza la manera de gestionar la red ferroviaria. Eso significa que no habrá un único pliego de privatización; el material rodante se subastará públicamente, y las vías e inmuebles se ofrecerán a través de licitaciones tanto nacionales como internacionales.

Se menciona que la Casa Rosada podría modificar este decreto, ya que hay interesados en quedarse con toda la infraestructura de Belgrano. Desde los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, un sindicalista advirtió que el Gobierno no está invirtiendo en infraestructura esencial, como la señalización y el mantenimiento de vías. Esto provoca demoras constantes en los trenes, lo que, según él, es parte de una estrategia para justificar la privatización.

Comparado con el pasado, queda claro que se prioriza el transporte de cargas por encima del de pasajeros. Algunos gobernadores podrían tomar control de ciertos tramos, pero la mayoría de las provincias no tiene la capacidad para afrontar esos gastos. La comunidad se encuentra en una encrucijada en la que muchos ya sienten cómo las estaciones de tren desaparecen de sus ciudades, lo que representa un retroceso significativo en el transporte y la conexión entre localidades.

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