Quién impulsa la reactivación económica actual

Después de varios meses de inactividad, con despidos masivos y un concurso preventivo en el horizonte, el Frigorífico General Pico ha comenzado a reactivar su producción. Esta empresa, conocida por su conexión con la marca Paty, ha reabierto su planta en Trenel, provincia de La Pampa, bajo un nuevo esquema de operación que ahora está a cargo del Frigorífico Gorina. Este último ha asumido el control mediante un contrato de alquiler mientras se lleva a cabo la reestructuración judicial.

La reanudación de la actividad es un cambio radical para la compañía, que estaba al borde del colapso financiero. En marzo, solicitó el concurso preventivo tras una fallida negociación con un grupo inversor europeo que intentaba hacerse cargo de la operación. Desafortunadamente, el acuerdo no prosperó.

Con la planta nuevamente en marcha, se prevé que inicie faenas de entre 350 y 400 cabezas diarias, destinadas tanto al mercado interno como para la exportación. La intención es aumentar este volumen gradualmente en las semanas siguientes. Esto no solo es un alivio para la empresa, sino también para los más de 400 trabajadores que habían sido suspendidos desde fines del año pasado y que ahora regresan a sus puestos.

El secretario general del Sindicato de la Carne de La Pampa, Dardo Loza, ha confirmado que la conducción operativa ha quedado en manos de Frigorífico Gorina. Este arrendamiento es por tres meses y es renovable mientras se resuelven las complicaciones legales y societarias que trajo el concurso preventivo.

Del intento de rescate al alquiler de la planta

La reactivación se produce tras un extenso proceso de negociaciones que no llegaron a buen puerto. Antes de entrar en concurso, General Pico intentó cerrar un acuerdo con un grupo inversor europeo para asegurar su continuidad, pero eso finalmente no sucedió. En ese momento, los directivos culpabilizaron a un grupo financiero por bloquear diversas alternativas de rescate. De hecho, la empresa había recibido ofertas para operar la planta a largo plazo, valuadas en torno a u$s40 millones, pero ninguna de ellas logró concretarse, lo que llevó a la drástica decisión del concurso preventivo.

A pesar de que la vuelta a la producción es una noticia positiva, la situación financiera de la compañía sigue siendo delicada. Según registros, mantiene más de 1.100 cheques rechazados por más de $15.900 millones y una deuda bancaria de más de $25.100 millones.

La estrategia actual busca mantener abierta la planta de Trenel mientras se avanza en el proceso judicial y se busca una solución a largo plazo. La planta tiene habilitaciones para la exportación y ha recibido inversiones para mejorar su capacidad industrial en los últimos años, activos que la empresa considera clave para preservar su valor durante el concurso.

En este contexto, la participación de Frigorífico Gorina se presenta como una opción viable para evitar que la infraestructura vuelva a quedar inactiva y así sostener la actividad hasta que la Justicia y los acreedores decidan el futuro de la compañía. Para Gorina, esto representa también una oportunidad para aumentar su capacidad de producción, ya que puede sumar una nueva línea de faena sin necesidad de una adquisición definitiva mientras se resuelve el panorama judicial de General Pico.

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