Perdiste el control: cómo recuperarlo rápidamente
El economista Salvador Di Stéfano, quien se ha ganado el apodo de “gurú del dólar blue”, ha analizado nuevamente el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. Esta evaluación surge en medio de una semana complicada para el oficialismo, marcada por la difusión de audios que mencionan posibles hechos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Estos audios implican a figuras clave como Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, y a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.
En un contexto muy delicado en la política argentina, con las elecciones nacionales a la vista, Di Stéfano apuntó que actualmente conviven dos fuerzas con “alto poder de fuego”. Por un lado, está un Congreso controlado por la oposición que busca ampliar el gasto. Por el otro, el Poder Ejecutivo, que recurre a vetos para mantener el equilibrio fiscal y la disciplina monetaria. Según él, mientras el gobierno conserve el superávit, no se verán sobresaltos importantes, aunque advirtió sobre el desgaste típico de la etapa preelectoral.
El análisis de Salvador Di Stéfano sobre el rumbo económico del Gobierno
Uno de los aspectos que más le preocupa a Di Stéfano es la incertidumbre en los mercados. Esta sensación de inestabilidad se intensifica con los ajustes económicos de cara a las elecciones de octubre. “Con esta incertidumbre, la gente tiende a ponerse nerviosa y eso hace que caiga la demanda de pesos”, explicó. Al mismo tiempo, el gobierno está utilizando todos sus recursos en el Banco Central para restringir la oferta de moneda, lo que provoca que la tasa de interés se dispare, afectando el crédito disponible en el país.
Además, ha señalado que acceder a financiamiento se ha vuelto una misión casi imposible. “Antes podías comprar un auto, una moto o un electrodoméstico con tasas razonables. Hoy en día, eso ya no es una opción”. La situación también se refleja en las empresas, donde la posibilidad de pedir un adelanto o cambiar un cheque se ha vuelto complicada debido a las tasas actuales.
Para Di Stéfano, esta tensión va a continuar durante los próximos dos meses, hasta las elecciones de octubre. “Estamos en un clima enrarecido. Wall Street observa que la oposición quiere un cambio en el plan económico y el gobierno defiende el suyo”, advirtió. Esta lucha podría tener un impacto directo en la actividad económica y en empleo.
A pesar de este panorama tenso, sostiene que el programa económico es sustentable siempre que se mantenga el superávit fiscal. “El gobierno tiene superávit, y mientras lo mantenga y capitalice el Banco Central, no debería haber sorpresas”. Hizo una metáfora comparando la situación con la de Tyson, el famoso boxeador, sugiriendo que retar al gobierno en este momento podría ser un gran error para aquellos que lo intenten.
En cuanto a las elecciones, Di Stéfano mencionó que el electorado ya ha tomado su decisión. “Los jóvenes son quienes van a definir el mercado y ya sabemos por quién van a votar. Este fenómeno de que los hijos elijan un presidente para sus padres es algo que se está viendo por primera vez.”
Mayor control al dólar: crece el malestar entre los bancos por los constantes cambios regulatorios del BCRA
El Banco Central (BCRA) introdujo nuevas limitaciones, sorprendiendo al sector financiero y buscando controlar la liquidez de los bancos, además de aliviar la presión sobre el dólar en este contexto electoral. Este nuevo cambio, anunciado a través de la Comunicación “A” 8311, generó críticas de la banca, que advierte que estos constantes cambios complican la planificación y generan pérdidas.
Entre las nuevas disposiciones, algunas modificaciones comenzarán a regir en diciembre, mientras que otras ya están vigentes. Una de estas prohíbe a las entidades aumentar su posición neta negativa de moneda extranjera en relación al mes anterior.
El objetivo es limitar las posiciones “sintéticas” que los bancos gestionan a fin de mes, especialmente cuando vencen los contratos de dólar futuro. Los cambios han generado un fuerte rechazo en el sector bancario, que califica la gestión del BCRA como de “imprevisibilidad total”. Las entidades enfrentan ahora la difícil decisión de quedarse descalzadas o aceptar las altas tasas en el mercado de futuros.