Mastellone reporta $1,8 billones en un año difícil para lácteos
La firma láctea Mastellone Hermanos, conocida principalmente por su marca emblemática La Serenísima, enfrentó en 2025 un panorama que muchos en la industria alimentaria están conociendo bien: aunque la actividad se mantuvo en un nivel relativamente estable, los márgenes de ganancia comenzaron a apretarse cada vez más. A pesar de que la empresa logró conservar su capacidad de producción y volumen de ventas, el contexto macroeconómico complicado repercutió en sus resultados finales.
Según los informes contables de la compañía, Mastellone reportó ingresos de $1.887.057 millones, un número que refleja su importancia dentro del mercado lácteo argentino. Sin embargo, las cuentas cerraron con una pérdida neta de $65.364 millones, resultado de la inflación, el incremento de costos de producción y un entorno financiero difícil.
Esta diferencia entre lo que facturó y lo que terminó ganando subraya uno de los grandes retos del sector alimenticio: tener un gran volumen de venta ya no garantiza que todo funcione bien, especialmente en un mercado donde los precios para el consumidor son limitados y los costos de producción suben sin parar.
En cuanto a operaciones, el negocio central de Mastellone logró mantenerse, con un resultado bruto de $535.372 millones. Esto demuestra que la compañía sigue generando ingresos en la cadena de valor láctea. Pero, a pesar de este desempeño, los costos operativos y gastos financieros fueron demasiado altos.
El informe revela que el costo de ventas alcanzó los $1.351.685 millones, absorbiendo gran parte de lo facturado. Además, sumándole gastos de comercialización de $479.428 millones y gastos administrativos de $72.539 millones, vemos lo que representa distribuir productos lácteos en todo el país, manejando una extensa red de abastecimiento.
El mercado interno sigue siendo el motor del negocio
A pesar de que están apostando a la exportación, el fuerte núcleo de Mastellone sigue siendo el mercado local. De los ingresos totales, $1.325.954 millones provinieron de ventas en Argentina, lo que muestra que la evolución de la empresa está muy ligada al consumo interno.
Este año tuvo su cuota de altibajos. Por un lado, el volumen de ventas en el mercado local creció un 1,7% interanual, algo notable si consideramos que el consumo ha estado sufriendo por la caída del poder adquisitivo.
Este leve aumento se debe, en parte, a estrategias comerciales enfocadas en categorías que se venden más rápido y el peso de marcas bien establecidas en su portafolio. La empresa ha mantenido su presencia en todos los canales de venta, desde pequeños comercios hasta grandes supermercados.
Desde la perspectiva de producción, los despachos totales llegaron a 1.482 millones de litros de leche, superando los niveles del año anterior. Esta cifra refleja la habilidad de Mastellone para mantener su escala industrial en un ambiente desafiante para todo el sector lácteo.
Sin embargo, esta estabilidad en los volúmenes no significa que los márgenes no estén presionados. En la industria láctea, donde el costo de la materia prima pesa mucho, la fluctuación en el precio de la leche y los costos logísticos impactan directamente en la rentabilidad.
Exportaciones en crecimiento y presión financiera
Un aspecto positivo del año fue cómo le fue a Mastellone en el ámbito de exportaciones. Según su memoria, lograron exportar cerca de 76.000 toneladas, mayormente de productos industriales como leche en polvo, manteca, suero y diferentes variedades de queso.
Las ventas al exterior representaron $374.424 millones de sus ingresos totales, lo que se convierte en un respaldo importante frente a la inestabilidad del mercado interno. Entre los principales destinos están Brasil, donde operan a través de su subsidiaria Leitesol, además de otros mercados en América Latina, África y Asia.
Incluso, al finalizar el ejercicio, la compañía tenía contratos de exportación comprometidos hasta marzo de 2026 por unas 16.940 toneladas, valuados en aproximadamente u$s53,3 millones, lo que sugiere que seguirán buscando crecer en el mercado exterior.
En el ámbito financiero, los costos han sido un dolor de cabeza. Mastellone registró costos financieros de $34.951 millones y pérdidas por diferencias de cambio por $16.959 millones, en un entorno de volatilidad cambiaria y mayores exigencias.
Estos factores llevaron a que el resultado antes de impuestos mostrara una pérdida de $51.555 millones, una situación que se agravó por el cobro del impuesto a las ganancias.
La situación financiera deja una clara imagen del presente de la industria láctea argentina. Mastellone ha logrado mantener su operación y volumen de ventas, así como su presencia en el mercado exportador, pero el aumento de costos, la presión financiera y un consumo interno que sigue débil han afectado su rentabilidad.
De cara al futuro, el crecimiento del negocio dependerá mucho de la recuperación del consumo interno, la estabilidad cambiaria y la habilidad del sector para mejorar sus márgenes. En un entorno donde el volumen de ventas todavía importa, ya no es suficiente para garantizar resultados positivos.