Más impacto de la inteligencia artificial que de la guerra en Irán

La temporada de balances ha comenzado con buen pie, pero no todo es color de rosa. A medida que las cifras del gasto en inteligencia artificial (IA) siguen en aumento, la preocupación también se siente en el aire. Pero, ¡no se me desanime! Hay más cosas en juego, como la reciente tensión por el control del estrecho de Ormuz que, aunque en menor medida, también está influyendo en el clima financiero.

La inflación al consumidor ha bajado un 0,4% en junio, lo cual brinda una pequeña esperanza. Sin embargo, si excluimos alimentos y energía, los precios se mantuvieron estables. A nivel mayorista, los precios retrocedieron un 0,3%, y los de la canasta de bienes, un 1,4%. Los ojos están puestos en Kevin Warsh, el nuevo jefe de la Reserva Federal, quien ha dejado claro que su prioridad es devolver la inflación a un objetivo del 2% anual. Pero el resurgimiento de tensiones entre EE. UU. e Irán ha llevado al crudo Brent a subir un 15%, complicando la situación.

Aparte de las preocupaciones sobre la inflación y la guerra, lo que realmente ha capturado la atención esta semana es la inteligencia artificial. La competencia está feroz, y JPMorgan ha hecho un debut impresionante con la mayor ganancia trimestral de un banco en la historia. Sin embargo, un tropiezo de IBM ha recordado a todos lo frágil que puede ser el avance en este sector. El gasto en IA no parece tener límites, pero los presupuestos, claro, no son infinitos. Esto ha llevado a la compañía a sufrir “crowding out”, lo que resultó en una caída del 25% de su acción tras el balance.

Pensemos en los inversores, que también se encuentran en una montaña rusa de emociones. La reciente colocación de SpaceX, la empresa de Elon Musk, rompió récords al reunir 75 mil millones de dólares, superando la marca de Saudi Aramco. Sin embargo, la acción que inicialmente fue de 135 dólares, cayó a 124. Este tipo de volatilidad despierta preguntas sobre qué tan sostenido puede ser el apetito por las grandes IPOs. La situación del sector de semiconductores no es mejor, ya que también ha visto una caída del 10% esta semana, aunque el índice en general sigue mostrando un avance considerable este año.

La preocupación no sólo radica en el dinero, sino también en cuánto tiempo más EE. UU. puede mantenerse a la vanguardia en la carrera de la IA. Recientemente, una startup china, Moonshot AI, lanzó un modelo capaz de competir con pesos pesados como Anthropic u Open AI, y a un costo mucho menor. ¿Qué significa esto para el futuro de las inversiones en tecnología y IA en general?

A nivel de mercado, el S&P 500 cayó un 1,5% en la semana, y el Nasdaq 100 se desplomó un 4%. Tanto la guerra como los temores inflacionarios están afectando el comportamiento de los metales preciosos y la energía, donde los inversionistas están más ansiosos que emocionados.

En este contexto, es importante que Wall Street no se deje llevar por los momentos de euforia. Un contexto saludable permite que las pequeñas empresas, por ejemplo, empiecen a mostrar resultados positivos, mientras que los grandes jugadores parecen tambalearse. Las rotaciones dentro del mercado pueden ofrecer oportunidades, y las expectativas siguen siendo altas para los balances que están por venir. La temporada de balances puede ser intensa, pero, tal como se muestra, también ofrece sorpresas y momentos de reflexión.

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