Más del 60% de las ganancias se destinan a impuestos
El impacto del conflicto en Medio Oriente ya se siente con fuerza en el campo argentino. Un informe reciente de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) nos muestra que la participación del Estado en la renta agrícola subió al 62,5%.
Este dato muestra un aumento de 6,1 puntos porcentuales respecto a diciembre de 2025. Detrás de esta cifra hay una mezcla de factores tanto locales como internacionales. El conflicto internacional y las tensiones en el estrecho de Ormuz han afectado el flujo de insumos clave, lo que ha repercutido hasta aquí.
Para que te hagas una idea, aproximadamente el 50% de la urea en el mundo transita por esa ruta. Este fertilizante es esencial para nuestros cultivos. Por culpa de estas disrupciones, el precio de este insumo se disparó, aumentando un 43% desde diciembre y con un alza interanual del 39%. Los números hablan por sí solos.
El conflicto en Medio Oriente golpea al campo argentino
Este aumento de costos tiene un impacto directo en los costos de producción, especialmente en cultivos como el trigo y el maíz, que dependen en gran medida de la fertilización.
Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA, lo explica con claridad: “Esta edición está, más que nunca, marcada por la coyuntura nacional e internacional: hay un ascenso de costos como el combustible que afecta a los fletes, actualizaciones de impuestos provinciales y una baja en la rentabilidad”.
Pero no solo los insumos están más caros. También otros gastos han crecido notablemente. Las labores agrícolas aumentaron un 33% desde diciembre, mucho más que la inflación general. Los costos del flete también subieron, impulsados por el encarecimiento del combustible, con un incremento del 8,4% en pesos y del 12% en dólares.
Suba de impuestos
A este panorama también hay que sumarle la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales, que pesan más en la estructura tributaria. Esto genera un efecto claro: aunque la presión impositiva no cambie estructuralmente, se siente cada vez más sobre una renta que se va reduciendo. Para darte una idea, los tributos provinciales y municipales pasaron del 6,4% del total al 10% a comienzos de 2026, con aumentos significativos en el impuesto inmobiliario rural.
Los números son alarmantes. En soya, el Estado se queda con el 61,6% de la renta; en maíz, el 56,8%; mientras que el girasol alcanza un preocupante 80,3%. Pero lo más crítico es el trigo, donde la carga impositiva llega hasta el 104,4%. Esto significa que, en términos económicos, el cultivo no alcanza ni para cubrir el pago de impuestos.