Las medidas de seguridad en los estadios con inteligencia artificial
La Copa Mundial de la FIFA 2026 se aproxima, y con ella viene un reto monumental: se disputarán 104 partidos en solo 39 días, repartidos en 16 sedes. Se espera que más de cinco millones de espectadores llenen las gradas. Con estadios que tienen capacidades que varían entre 43.000 y más de 87.000 personas, la organización enfrenta una presión operativa sin precedentes.
Ante tantos desafíos, los estadios modernos están cambiando su forma de funcionar. Imaginemos un estadio como una especie de ciudad inteligente que entra en acción y se vacía en menos de seis horas. Para permitir que tanta gente, junto con equipos, prensa y proveedores, se mueva de manera fluida y segura, se plantea un diseño estratégico que utiliza tecnología interconectada que reacciona en tiempo real.
El desafío de la escala: microciudades con tiempo límite
La principal característica de un estadio es que debe concentrar el flujo de miles de personas en ventanas de tiempo muy limitadas. A diferencia de, por ejemplo, una fábrica que recibe a su personal de manera escalonada durante toda la jornada, un estadio absorbe grandes multitudes al mismo tiempo. Si hay retrasos en la validación de entradas, eso puede generar aglomeraciones en el acceso y elevar el riesgo de incidentes. Por si fuera poco, un complejo deportivo promedio puede abarcar entre 5 y 12 hectáreas, con perímetros que a veces superan los dos kilómetros. Por eso, es crucial contar con una cobertura tecnológica adecuada para minimizar las zonas ciegas durante esos momentos críticos.
Radiografía tecnológica: del acceso biométrico al análisis de datos
Un operativo eficiente puede adoptar estrategias diferentes según la zona y el perfil de riesgo. Podríamos dividir las exigencias entre el público en general, los vestuarios, las áreas técnicas, la prensa o las suites VIP. Todo esto podría basarse en tres pilares tecnológicos que operan de manera simultánea.
El primer pilar se enfoca en un control de accesos rápido y efectivo. Imaginemos el ingreso del público: en algunos lugares, ya se están usando códigos QR dinámicos que se validan en menos de un segundo desde el celular, mientras el sistema también revisa entradas duplicadas o restricciones. Para áreas sensibles, como los vestuarios, se podría implementar la biometría facial sin contacto y, si se desea, sumar un factor adicional como códigos temporales, para que todo quede registrado.
El segundo pilar se relaciona con la videovigilancia a través de Inteligencia Artificial. Aquí, las cámaras analizan lo que sucede en tiempo real. Por ejemplo, algunos algoritmos permiten contar en vivo la cantidad de personas en distintas secciones, redistribuir flujos antes de que una grada se sature, e incluso detectar comportamientos sospechosos o objetos olvidados.
El tercer pilar es la conectividad robusta. Muchas infraestructuras de seguridad funcionan con fibra óptica y respaldo de redes privadas dedicadas, evitando la saturación de las redes móviles comerciales que suele usar el público. Así, el centro de monitoreo puede tener visibilidad constante.
Marcos Gomez, Director Corporativo de USS, destaca cómo estas herramientas pueden impactar la infraestructura deportiva. “Hoy en día, el video se ha convertido en una herramienta invaluable, y los estadios no son la excepción. La Inteligencia Artificial permite no solo grabar, sino entender lo que sucede en tiempo real. Esto puede ayudar a identificar anomalías y optimizar la seguridad del espectador y la gestión de multitudes”.
Drones en estadios deportivos: cómo integrarlos al plan de seguridad
En este ecosistema, los drones no solo transmiten imágenes, sino que también pueden operar de manera coordinada en dos fases importantes.
Primero, antes del evento. Antes de abrir las puertas, se puede realizar un relevamiento utilizando tecnología LiDAR y fotogrametría, generando modelos 3D precisos del estadio. Esto es útil para planear rutas de evacuación, detectar necesidades de mantenimiento y definir los ángulos de visión para las cámaras.
Segundo, durante el partido. Los drones actúan como ojos en el cielo, con la capacidad de moverse rápidamente para cubrir áreas donde se detecte actividad inusual. Pueden transmitir información en directo al centro de comando, facilitando el seguimiento de cualquier incidente en tiempo real.
Integración: El sistema operativo del evento
Bajo este modelo, la seguridad en un estadio no debería ser un asunto aislado. La tecnología tiene que coordinarse con actores clave como la policía, los bomberos, el personal médico y los comités organizadores. La diferencia entre un evento bien gestionado y uno fragmentado radica muchas veces en la integración de la información.
Imaginemos cómo podría ser: si una cámara de IA detecta aglomeraciones, activa la cámara más cercana, notifica al Centro de Comando Único y envía un mensaje pregrabado por los altavoces.
Francisco Alberton, Presidente de USS, enfatiza que para gestionar con éxito un evento crítico hay que centralizar la información. “Un estadio durante un Mundial necesita una logística impecable. No se trata solo de cercar el perímetro; se busca un sistema de alerta temprana que junte tecnologías aéreas y terrestres con el factor humano para neutralizar riesgos”.
La digitalización y la integración de sistemas son esenciales para transformar una multitud caótica en un espectáculo predecible y seguro. Como vimos, convertir tecnología y datos en información útil en tiempo real es esencial para que grandes eventos, incluidos los deportivos, funcionen de manera fluida y segura.