La Justicia ordena el desalojo de la fábrica tomada

Cerca de las 19 horas, la Policía llegó a un edificio en Virreyes con el objetivo de desalojar a un grupo de trabajadores que se manifestaban dentro. Esto fue ordenado por un tribunal, que indicó que debía realizarse el “desalojo y lanzamiento” del lugar, aunque también enfatizó que esta acción no interferiría con el derecho a huelga de los empleados.

Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), expresó a los medios: “¡Nos vamos a quedar!”. Su afirmación reflejó la firmeza de los trabajadores a quienes se les había comunicado por cartel que la empresa estaba cerrando. “La compañía había firmado una cláusula de no despidos hasta el 30 de junio, y hoy nos encontramos con este cierre, afectando a todos, incluidos los tercerizados”, explicó Crespo.

La empresa Fate, con más de 80 años de trayectoria en Argentina, ha estado lidiando con una crisis prolongada. Esto se debe, en gran medida, a la caída del consumo y a los efectos de la apertura en las importaciones.

La crisis de Fate

La situación de Fate comenzó a deteriorarse en 2019, año en que se recortaron 450 puestos de trabajo. En 2021 y 2022, se registraron más despidos en medio de conflictos gremiales que impactaron la producción y las relaciones externas de la compañía.

En julio de 2024, Fate solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) argumentando una drástica caída de ventas y pérdidas en exportaciones tras el conflicto sindical de 2022. La empresa reconoció que la falta de competitividad en los costos y una caída del 30% en la demanda interna estaban generando nuevas pérdidas significativas.

En el primer semestre de 2024, Fate acumuló pérdidas superiores a 30 millones de dólares, lo que llevó a una reestructuración operativa. Durante ese tiempo, también se anunciaron cerca de 200 despidos para ajustar la estructura a la nueva realidad.

Entre los principales factores que han contribuido a la crisis, la empresa mencionó la apertura de importaciones, la caída del consumo, la alta carga tributaria, y problemas relacionados con las restricciones cambiarias para adquirir insumos, así como la baja productividad y el ausentismo. La situación se ha vuelto realmente complicada y ha dejado a muchos trabajadores inquietos respecto a su futuro laboral.

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