la inteligencia artificial y el riesgo de atrofiar habilidades laborales
Ahora no son solo las habilidades manuales las que están en riesgo, sino aspectos fundamentales como el pensamiento crítico, la capacidad de análisis, la resolución de problemas y el juicio profesional.
La paradoja de la IA para las empresas
El tema lo trajo a discusión Eduardo Laens, CEO de la firma tecnológica Varegos, con sede en Buenos Aires. Además de ser docente universitario, es autor del libro Humanware.
Laens explica que el fenómeno del “deskilling” representa una paradoja para las organizaciones. “Mientras Recursos Humanos gasta grandes sumas en desarrollar competencias para el futuro, la adopción acelerada de inteligencia artificial está desgastando esas mismas habilidades”, le comentó a Ámbito.
Para él, la solución no es prohibir la inteligencia artificial ni volver a formas tradicionales de trabajo. El verdadero desafío radica en usarla como una herramienta que potencie las habilidades humanas, en lugar de reemplazarlas.
Entre sus recomendaciones están la de exigir que los profesionales formulen sus propias hipótesis antes de recurrir a la IA, reservar ciertas tareas para realizar sin tecnología y tratar a los modelos de IA como interlocutores que cuestionen ideas, en vez de generar respuestas automáticas. También propone medir periódicamente la capacidad real de los equipos cuando trabajan sin apoyo digital.
Laens advierte que “una empresa puede tener todos los indicadores de productividad en verde y, sin embargo, contar con un equipo que ya no sabe cómo hacer su trabajo. O, peor aún, una fuerza de trabajo atrapada en la mediocridad de los modelos de IA”.
Qué dicen los análisis internacionales
Investigaciones del Foro Económico Mundial estiman que el 39% de las competencias laborales actuales cambiarán antes de 2030 y que el 85% de los empleadores planea invertir en programas de capacitación.
Las habilidades más críticas que se mencionan incluyen el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad analítica y la resiliencia. Esto es preocupante, ya que estas competencias pueden deteriorarse cuando los trabajadores delegan casi todo el razonamiento a un modelo de inteligencia artificial.
Las preocupaciones no son solo teóricas. Investigaciones empíricas, como una del MIT Media Lab, mostraron resultados interesantes. En un estudio titulado “Your Brain on ChatGPT”, investigadores dirigidos por Nataliya Kosmyna dividieron participantes en tres grupos: uno usó un modelo de lenguaje, otro un buscador de Internet, y el tercero trabajó sin asistencia tecnológica.
Lo que encontraron al analizar la actividad cerebral fue sorprendente. Quienes escribieron sin IA mostraron conexiones neuronales más robustas, mientras que los que usaron modelos generativos registraron menor actividad cerebral. Lo más impactante fue que muchos que utilizaron ChatGPT no podían recordar correctamente lo que acababan de producir. Esto llevó a los investigadores a hablar de una “deuda cognitiva”, una dependencia intelectual que afecta la retención de conocimiento real.
Mayor confianza, menos pensamiento crítico
Un estudio de Microsoft Research junto con Carnegie Mellon University analizó el uso de IA en el trabajo de 319 empleados. Aquí se demostró que cuanto más confiaban en la inteligencia artificial, menos pensamiento crítico aplicaban.
Los que más confiaban en sus propias capacidades tendían a cuestionar más y verificar con mayor profundidad las respuestas generadas por la tecnología. Esto significa que, en vez de construir respuestas, el trabajador se transforma en un simple verificador de contenido generado por la máquina. Si no tiene los conocimientos para validar esa información, acepta lo que dice la IA sin cuestionarlo.
Otro estudio, realizado por el investigador Michael Gerlich sobre 666 participantes en el Reino Unido, encontró que el uso intensivo de IA está negativamente correlacionado con el pensamiento crítico. Los jóvenes de entre 17 y 25 años mostraron una mayor dependencia de estas herramientas y menores niveles de pensamiento crítico, aunque la educación superior parece ser un factor protector.
Laens también menciona una investigación publicada en The Lancet Gastroenterology & Hepatology sobre médicos endoscopistas que trabajaron con IA capaz de señalar lesiones durante colonoscopías. Cuando luego operaron sin asistencia, la tasa de detección de adenomas cayó un 6%, a pesar de su experiencia. No habían perdido sus conocimientos médicos, sino el hábito de observar con la atención necesaria.
Los sectores más afectados por la pérdida de habilidades
Aunque la medicina es un ejemplo claro del fenómeno, los especialistas advierten que el deskilling afecta prácticamente a todos los trabajos basados en conocimiento. Sectores como el desarrollo de software, el marketing, la publicidad, el periodismo y el área legal son solo algunos donde se nota esta tendencia.
También se ve en consultorías, auditorías, investigaciones, atención al cliente y Recursos Humanos, donde algoritmos analizan currículos y generan informes automáticamente. Un denominador común en todas estas áreas es que el activo principal no es la fuerza física, sino la capacidad de interpretar información, formular hipótesis, detectar errores y tomar decisiones.
Pese a esto, muchas organizaciones siguen enfocándose en medir solo los aumentos de productividad. Si un informe que antes requería cuatro horas ahora se completa en una, el indicador parece positivo. Pero lo que pocas empresas evalúan es si, con el tiempo, sus empleados siguen manteniendo la capacidad de elaborar ese mismo informe sin tecnología.
Los riesgos de potenciar ineficiencias
Este tema también está vinculado a la “paradoja de la eficiencia”, un fenómeno que preocupa a muchos directivos. Julián Colombo, CEO de la fintech N5, menciona que la adopción masiva de IA a menudo aumenta la complejidad organizacional en vez de simplificarla. “Si el proceso es malo, automatizarlo solo acelera el error”, advierte.
Colombo señala que muchas empresas están implementando herramientas solo porque el mercado lo exige, sin chequear antes sus procesos internos. Esto lleva a que aumenten las tareas automatizadas, junto con la necesidad de supervisar constantemente los errores generados. En lugar de liberar tiempo, algunos terminan administrando múltiples procesos que requieren correcciones permanentes.
Un estudio de EY revela que el 59% de los trabajadores latinoamericanos siente que su carga laboral aumentó en el último año, a pesar de la implementación de soluciones basadas en IA.
El dilema de sustituir o potenciar
Camila Nievas, especialista en adquisición de talento en Adecco Argentina, afirma: “La inteligencia artificial no viene a reemplazar el talento humano, sino a redefinir cómo generamos valor”.
Las organizaciones que logren combinar la innovación tecnológica con el desarrollo de habilidades serán las que lideren el futuro del trabajo. “El desafío ya no es solo adoptar IA, sino preparar a las personas para trabajar junto a esta”, añade. La ventaja competitiva dejará de ser solo la tecnología, siendo la capacidad de aprender rápidamente el factor clave.
Frente a esta realidad, Adecco sostiene que la inteligencia artificial no elimina la necesidad de talento, sino que eleva el valor de habilidades que la tecnología aún no puede replicar: el criterio, la creatividad, la capacidad para resolver problemas complejos, la comunicación y el aprendizaje continuo.
Cómo contrarrestar la atrofia de capacidades
En Argentina, varias empresas tecnológicas están implementando mecanismos para evitar la pérdida de habilidades. Una de ellas es Santex, cuyo CEO, Juan Santiago, ha presentado su framework Santex Pulse, focalizado en combinar automatización con el desarrollo del talento humano.
La compañía afirma que no busca reemplazar personas por IA, sino utilizar la tecnología para liberar tiempo que será destinado a tareas de mayor valor agregado. De hecho, el año pasado destinaron 9.369 horas de capacitación, equivalentes a 29 horas por colaborador, logrando un 92% de alcance en sus programas de reskilling en IA.
Además, segmentaron a sus empleados en diferentes niveles de adopción tecnológica para diseñar recorridos formativos diferenciados. Este enfoque también incluye una idea emergente: las habilidades humanas deben ser enseñadas de forma tan sistemática como las habilidades tecnológicas. Santex planea transformar las descripciones de puestos en mapas de crecimiento, donde el pensamiento crítico, la empatía y la interacción efectiva con la IA tengan un lugar destacado.