La inflación en EE. UU. alcanza su nivel más alto desde 2023
La inflación se ha vuelto un tema candente en Estados Unidos. No solo está afectando a los consumidores, que ven cómo suben los precios de combustibles, alimentos y servicios, sino que también impacta al gobierno de Donald Trump, que se enfrenta a elecciones de medio término con una popularidad que se desploma. La Reserva Federal (Fed) también está sintiendo la presión, ya que parece haber descartado nuevas bajas de tasas para este año.
Recientemente se dio a conocer que el índice de precios PCE, el indicador preferido por la Fed para medir la inflación, se ubica en un 3,8% interanual para abril. Este es el nivel más alto desde mayo de 2023, según la Oficina de Análisis Económico. Si miramos los números, el índice subyacente se incrementó un 3,3% y, aunque mensualmente creció un 0,4%, representa una desaceleración respecto al 0,7% de marzo. Por otro lado, el gasto de los consumidores, ajustado a la inflación, solo aumentó un 0,1% mensual.
Adam Hetts, un gestor de carteras en Janus Henderson, afirmó que estos números reflejan que la inflación está bien por encima de la zona de confort de la Fed. Un aspecto a tener en cuenta es cuánto tiempo se mantendrán altos los precios del petróleo, especialmente con el conflicto en Medio Oriente que aún continúa.
De manera similar, Felipe Barragán, analista de Pepperstone, comentó que es poco probable que haya recortes de tasas por el impacto del conflicto con Irán, lo que ha cambiado las expectativas hacia tasas más altas, ya que la inflación parece haber vuelto para quedarse.
Por otro lado, ¿qué dice Martín Cordeviola, analista internacional de Portfolio Personal Inversores (PPI)? Su perspectiva es un poco más optimista, notando que la inflación general y la subyacente resultaron ser mejor de lo esperado. Sin embargo, añadió que la posibilidad de un aumento de tasas este año subió del 62% al 64%.
Un detalle a considerar es que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán no avanzan bien, lo que hizo que los precios del petróleo subieran, ensuciando un poco esos buenos datos del PCE. También se reportó que el PBI de EE. UU. creció solo 1,6% en el primer trimestre, por debajo del 2% esperado.
El impacto de la guerra sobre los precios
El conflicto en Medio Oriente ha provocado una fuerte interrupción en el comercio internacional. Debido al cierre del estrecho de Ormuz, los precios de los combustibles se dispararon. En abril, el precio promedio de la nafta subió un 12,3%, y ya ha avanzado más del 50% desde que empezó la guerra a finales de febrero.
Los consumidores estadounidenses también están sintiendo el peso de precios más altos en otros productos y servicios. Esto ocurre en gran parte por los aranceles impuestos por la administración de Trump, que también está renegociando el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá.
En este contexto, hace poco se reportó que la Confianza del Consumidor, un indicador importante medido por la Universidad de Michigan, cayó nuevamente a 44,8% en mayo, su cifra más baja en la historia.
La presión desde el agro
El clima tampoco juega a favor de los agricultores estadounidenses. Con oscilaciones de temperatura extremas, el inicio de este año fue el más cálido jamás registrado, con temperaturas cerca de 3°C por encima del promedio. Esto adelantó la floración de cultivos, exponiéndolos a heladas.
Además, los precios de la carne vacuna han subido un 13% interanual en abril, alcanzando un récord de u$s9,64. Este aumento se debe a la reducción en el número de cabezas de ganado, que ha alcanzado su menor nivel en 75 años por la sequía y el aumento en los costos de producción.
Del mismo modo, el precio del tomate subió un 33% en los últimos dos meses, afectado por tormentas invernales que dañaron los cultivos en Florida y por la disminución de envíos desde México, que enfrentan aranceles estadounidenses.
Por último, una investigación reveló que el 70% de la producción de trigo de invierno de EE. UU. se encuentra en áreas afectadas por sequía, al igual que el 25% de la producción de maíz. Todo esto suma a un panorama desafiante para la economía y para los consumidores en general.