La industria podría sufrir paradas por el frío y el gas

El frío invernal y la guerra se están combinando para crear un escenario crítico para la industria argentina. Con el aumento de la demanda de gas en los hogares, las empresas están enfrentando serias preocupaciones sobre cómo continuar sus actividades. Este panorama no solo afecta a las grandes industrias, como la siderurgia, sino que las pymes son las más vulnerables en esta situación.

La mayoría de las pequeñas y medianas empresas utilizan gas para sus procesos industriales y dependen de las distribuidoras que, ante un pico en la demanda, necesariamente tienen que priorizar el suministro a los hogares. Las pymes, que se abastecen de la misma red que la residencial, se ven en aprietos.

Se estima que las industrias requieren alrededor de 35 millones de metros cúbicos de gas al día, mientras que a nivel nacional el total asciende a 120 millones. Este dato subraya la magnitud del desafío, especialmente cuando se considera que las empresas ya lidian con el aumento de los precios.

Preocupación en la industria

Con la llegada del invierno, las distribuidoras han comenzado a advertir a sus clientes pymes sobre la necesidad de reducir el consumo. En algunos casos, incluso podrían tener que llegar a cero durante los picos de frío. Esto podría profundizar la caída en la actividad manufacturera que ya está ocurriendo.

La oferta de gas varía según la región del país. En el sur, los precios rondan entre u$s4 y u$s5 por millón de BTU, debido a la proximidad a la producción de Vaca Muerta. Sin embargo, al moverse hacia el norte, los precios se elevan por el costo del transporte, y las empresas deben recurrir a importar gas natural licuado (GNL), lo cual agrava aún más la situación.

El Estado parece inclinarse a no intervenir en el mercado para evitar cortes de suministro, lo que ha dejado a las pymes en una posición desfavorable: deben pagar precios internacionales por el gas o enfrentarse a la posibilidad de tener que detener su producción. Esta realidad puede ser complicada, dado que el problema no es tanto la falta de oferta, sino los altos costos y un sistema de distribución que necesita obras de infraestructura.

El impacto del frío

No es la primera vez que Argentina enfrenta este tipo de problemas. En 2005, el país tuvo una crisis similar con un cuello de botella en la oferta de gas, lo que llevó a suspender exportaciones y cortar el suministro a industrias, manteniendo el servicio a los hogares. Aquel año también se vivieron cortes de electricidad por la falta de gas para las plantas generadoras.

El ex secretario de Energía, Emilio Apud, menciona que la falta de gas podría resolverse gradualmente hacia 2028, a medida que se completen las obras necesarias. Sin embargo, hasta entonces, la situación será complicada. Cuando el frío se instala, los caños se enfrían y la presión del gas disminuye, lo que se traduce en menos suministro. Esto afecta especialmente a aquellas empresas que tienen contratos interrumpibles.

Aunque la situación es desalentadora, es importante recordar que en Vaca Muerta hay potencial de producción. El tema ahora es cómo sobrellevar este momento hasta que la infraestructura necesaria esté en su lugar.

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