la empresa de alimentos que deja las góndolas
Estar tanto tiempo en el negocio y ser parte de la vida cotidiana de millones de hogares suele ser signo de éxito. Sin embargo, todo tiene su final, y Del Monte Foods, una empresa que lleva más de 100 años en el mercado, está enfrentando una de las crisis más difíciles de su historia. No es solo un problema aislado; son varias decisiones erradas y una competencia feroz que la han llevado a esta complicada situación.
Del Monte Foods es una compañía estadounidense de alimentos envasados, famosa por sus conservas y otras marcas que todos conocemos, como Contadina y Kitchen Basics. Su historia comenzó en el siglo XIX y, hasta hace poco, era habitual encontrar sus productos en los supermercados y en las alacenas de nuestras casas. Pero las cosas han cambiado.
En julio de 2025, la empresa presentó una solicitud de quiebra bajo el Capítulo 11 de la ley estadounidense. Este estatuto le permite continuar operando mientras busca reestructurar sus finanzas, evitando el cierre inmediato de sus operaciones. Durante este proceso, la compañía anunció que seguiría enviando pedidos y despachando productos. De hecho, logró asegurar un financiamiento de 912,5 millones de dólares para mantener su actividad mientras se organizaba la venta de sus principales negocios. Pero lo que ha cambiado drásticamente es que Del Monte ya no estará bajo una única gestión. Sus marcas se han dividido entre diferentes compradores, lo que significa que algunos productos seguirán en las góndolas, pero con nuevos dueños.
### Qué pasó con Del Monte Foods
La situación de Del Monte se debe a una deuda que supera los 1,2 mil millones de dólares. Una parte de esta crisis está relacionada con la pandemia, que llevó a un aumento en la compra de productos envasados, ya que muchos pasaban más tiempo en casa y optaban por alimentos que se conservaran por más tiempo. Para satisfacer esa demanda, la empresa aumentó su producción y contrajo deudas, pero cuando los hábitos de consumo cambiaron nuevamente, sus ventas no correspondieron al tamaño que había adquirido durante esa expansión.
Además, la empresa enfrentó incrementos significativos en los costos de producción, especialmente en lo que respecta a las latas, un insumo crucial para su negocio. A medida que los gastos aumentaban, se hacía difícil mantener un equilibrio entre lo que costaba producir y lo que podían cobrar en los supermercados.
Y como si esto no fuera suficiente, las marcas propias de los supermercados comenzaron a competir fuertemente. Estas marcas ofrecen productos similares, muchas veces a precios más bajos, lo que complicó aún más la situación de Del Monte, ya que los consumidores tienden a comparar precios antes de decidir qué comprar.
Por si esto fuera poco, los intereses de la deuda también se volvieron más pesados, duplicándose casi en cinco años hasta llegar a 125 millones de dólares anuales. Con menos ventas, costos en aumento y un creciente compromiso financiero, Del Monte se vio en una situación muy complicada.
### Cómo se repartió la empresa tras la venta
Finalmente, Fresh Del Monte Produce se quedó con la mayor parte de las operaciones en una transacción valorada en aproximadamente 285 millones de dólares, aprobada por el tribunal de quiebras. Esta compra incluyó marcas de alimentos envasados, así como la propiedad de la marca Del Monte y otras licencias.
Fresh Del Monte también adquirió líneas de productos como verduras y tomates, además de instalaciones en Estados Unidos, México y Venezuela. Por otro lado, B&G Foods compró el negocio de caldos por alrededor de 110 millones de dólares, que incluye las marcas College Inn y Kitchen Basics, con una proyección de ventas anuais cercanas a 120 millones de dólares.
Finalmente, Pacific Coast Producers se encargó del negocio de frutas en conserva, tomando el inventario y el permiso para vender las marcas Del Monte y S&W en Estados Unidos, México y Puerto Rico tras una subasta controlada por la justicia.