La baja de tasas y su impacto en los créditos personales
Después de un 2025 complicado y un inicio de 2026 lleno de volatilidad en las tasas de interés, parece que el Gobierno argentino está encontrando un poco de estabilidad. En los últimos meses, la presión sobre la liquidez ha disminuido, lo que ha permitido una flexibilización. Esto lo notamos en la baja de los rendimientos de productos como cauciones, plazos fijos, y hasta los préstamos para empresas. Sin embargo, los créditos personales siguen teniendo un costo elevado. En un escenario donde la mora ya es problemática, reactivar la economía con financiamiento privado no se antoja como una tarea sencilla.
Desde finales de febrero, los rendimientos en pesos se han estabilizado, pero en números negativos cuando hablamos de rendimiento real. Por ejemplo, el retorno nominal anual (TNA) de las cauciones a un día ha estado promediando menos del 20%, con un pico de apenas 25% a mediados de marzo.
En el mismo sentido, la tasa de los adelantos a empresas también se encuentra por debajo de la inflación proyectada para los próximos doce meses, que está cerca del 30%. Vale recordar que el costo de financiamiento para las empresas había llegado a promediar casi un 70% entre el final de las Lefis en julio de 2025 y las elecciones de octubre pasado.
El desafío del Gobierno: estimular la economía
El Gobierno está intentando mantener estas tasas para reactivar el crédito y hacer que la economía se mueva, aunque crece en unos pocos sectores que no generan mucho empleo. Con este panorama, el Banco Central (BCRA) ha aliviado los requisitos de encajes y está inyectando pesos mediante compras de dólares. A pesar de eso, el Tesoro también está absorbiendo pesos con licitaciones de deuda.
Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) marca que aunque el discurso se centra en bajar la inflación, ahora se presta más atención a la actividad económica. Las señales de alarma son claras: caída mensual en la actividad, ingresos laborales en descenso y un Índice de Confianza en el Gobierno que también está en picada.
Aún así, el IIEP destaca que, debido a la mora récord, la baja de tasas no se observa en los créditos personales. Los préstamos para individuos son los que mantienen tasas más altas. Los bancos, ante el riesgo de impago, suben el spread entre las tasas para asegurar su rentabilidad.
Un dato preocupante es que el 13,8% de los préstamos personales no se están pagando como deberían, según los últimos informes del BCRA. La TNA de estos préstamos se acerca al 64%, muy por encima de la inflación esperada. Por lo tanto, es complicado pensar que el crédito pueda reactivar la actividad económica.
Al respecto, Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo, comentó que el alto costo de los créditos personales se debe a la estructura de rentabilidad de los bancos. Los préstamos personales son uno de sus pocos focos de ganancia. La situación se complica porque el ingreso de las familias no mejora, lo que hace que la relación cuota-ingreso esté al límite.
Gabriel Caamaño, de Outlier, también reflexionó sobre el impacto de la mayor exposición de los bancos al sector privado y el creciente endeudamiento de las familias. Además, el hecho de que los bancos deban dejar un mínimo diario de encajes del 65% encarece la intermediación financiera, manteniendo alto el spread entre las tasas que los bancos pagan a los ahorristas y lo que cobran por los préstamos.
Un equilibrio complicado entre tasas, salarios, dólar e inflación
Waldman advierte que la baja de tasas podría disparar la demanda de dólares. Aunque el tipo de cambio ha caído, la devaluación esperada se asemeja a los rendimientos de las Lecaps. El riesgo aquí es que la posibilidad de un fuerte salto en la devaluación es mayor que una caída gradual.
Por un lado, una combinación de tasas bajas y un dólar en alza puede beneficiar a sectores exportadores, mejorando su competitividad. Pero eso también podría acelerar la inflación, un riesgo que el Gobierno probablemente no quiera asumir, considerando que las elecciones están a la vuelta de la esquina.
Este contexto muestra cómo el equipo de Luis Caputo tiene ante sí la difícil tarea de ajustar todas estas variables. Para impulsar la actividad, mantener tasas bajas será fundamental, aunque para que esto se traduzca en créditos accesibles es necesario que los ingresos y la tasa de mora mejoren. Además, hay que tener en cuenta la necesidad de recomponer ingresos y la posible demanda de dólares, que podrían tensar aún más la inflación, un tema clave en la agenda oficial.