La Anónima enfrenta aumento de casi siete veces en morosidad

La Anónima, uno de los supermercados más conocidos del país, se enfrenta a un momento complicado. La empresa está sufriendo por la caída en el consumo en sus tiendas, y además, la morosidad se disparó casi siete veces en solo un año. Este contexto difícil se refleja en un cargo por incobrabilidad de $19.255 millones, un salto impresionante frente a los $2.830 millones del año pasado. Esto impactó de lleno en los resultados de la compañía, mostrando la debilidad en la cadena de pagos en un entorno donde la gente tiene menos poder adquisitivo y sus finanzas son más frágiles.

Las ventas del segmento de supermercados, que son el corazón del negocio, cayeron un 4,22%. Esta caída no se debe solo al ajuste del consumo, sino que sin duda refleja la situación actual del sector minorista. Aunque la facturación total se mantuvo gracias a otros sectores, el descenso en el negocio principal mostró un cambio notable en la dinámica comercial de La Anónima.

El panorama no es alentador, ya que el consumo masivo aún no muestra signos de recuperación duradera. El financiamiento a clientes, que históricamente ayudaba a empujar las ventas, ahora se ha convertido en un riesgo creciente. Esto es algo que otros supermercados también están notando.

En términos de ganancias, el resultado antes de impuestos bajó de $34.426 millones a $7.475 millones. Se trata de una caída drástica en la rentabilidad, que refleja esta nueva realidad. Además, la ganancia neta fue de $9.709 millones, lo que significa apenas un 0,65% de los ingresos, muy por debajo del 1,71% del año anterior, cuando alcanzó los $25.238 millones.

Supermercados en retroceso y frigoríficos en expansión

El dato más impactante es la caída en el área de supermercados, que representa el 87,39% de la facturación total. La compañía informó que las ventas en este segmento cayeron un 4,22%, afectadas por la menor demanda. Curiosamente, esto ocurrió incluso con la apertura de nuevas sucursales en lugares como Reconquista, Resistencia, Fernández Oro y San Patricio del Chañar. Este hecho refuerza la idea de que el consumo está débil en las regiones donde opera la cadena.

Por otro lado, el negocio frigorífico tuvo un desempeño completamente diferente. Este sector, que representa el 11,79% de los ingresos, mostró un aumento del 57,71% en las ventas. Esto se debe a la mejora en los precios internacionales y a un mayor volumen exportado. Según la empresa, este aumento se debe fundamentalmente a los precios en dólares y más volumen exportado. Este éxito en el sector cárnico ayudó a compensar la caída en supermercados, haciéndolo un componente cada vez más relevante en la estructura del grupo.

El segmento financiero también tuvo un crecimiento notable, ligado a las tarjetas de crédito, con un aumento del 106,20% interanual. Sin embargo, su aportación a la facturación total sigue siendo bastante pequeña, con un solo 0,82% de los ingresos.

Caída de la rentabilidad y suba de costos

A pesar de que la facturación se mantuvo, los números muestran una fuerte caída en la rentabilidad. El resultado operativo se redujo a $12.001 millones, comparado con los $22.246 millones del año pasado, lo que representa una caída del 46%.

Los gastos operativos aumentaron un 4,21% interanual, alcanzando los $399.290 millones, impulsados principalmente por el aumento de salarios. La empresa mencionó que este incremento responde a acuerdos salariales y ajustes operativos necesarios.

Además, la morosidad también tuvo un papel importante en la caída de la rentabilidad. La empresa registró un desglose por incobrabilidad de $19.255 millones, en comparación con los $2.830 millones del año pasado. Este aumento casi siete veces más se ha asociado a la regulación de los clientes y al aumento de saldos, lo que refleja un deterioro en la capacidad de pago de los hogares.

Presión financiera y menor resultado final

La caída también se hizo evidente en el resultado financiero. La ganancia antes de impuestos se redujo a $7.475 millones, bajando de los $34.426 millones registrados un año atrás. Este es un claro signo del deterioro en el desempeño financiero.

La ganancia neta de este período llegó a $9.709 millones, que representa solo el 0,65% de los ingresos, muy por debajo del margen del año precedente. Aunque hubo un retroceso en la rentabilidad, la empresa logró sostener su actividad gracias a la expansión del negocio frigorífico y la diversificación.

En resumen, La Anónima vive un momento complejo. El negocio tradicional enfrenta un desafío por la menor demanda mientras que la morosidad se vuelve una preocupación crítica, a lo que se suma que el frigorífico empieza a ganar cada vez más espacio dentro de los ingresos. Con esto en mente, el camino hacia adelante será un desafío doble: recuperar la venta en los supermercados y gestionar el riesgo crediticio mientras se espera una recuperación del consumo.

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