Javier Milei y asesor de Caputo presentan mapa sin Tucumán ni Malvinas
El presidente Javier Milei se metió en otro cedazo de críticas después de compartir un mapa económico en sus redes sociales que, para sorpresa de muchos, contenía serios errores geográficos. En particular, Tucumán desapareció del mapa, al igual que las Islas Malvinas. La imagen, divulgada también por funcionarios cercanos, pretendía mostrar la evolución de la actividad económica de las provincias y cuestionar la actualidad del gobierno bonaerense de Axel Kicillof.
Además, el gráfico usaba datos de un supuesto informe del IAE Business School, vinculado a la Universidad Austral. Pero la universidad no tardó en desmarcarse del contenido, dejando claro que “ni el mapa ni los datos pertenecen a sus informes oficiales”.
Polémica por el mapa sin Tucumán ni Malvinas
Las críticas no tardaron en llegar. La comunidad en redes sociales se hizo eco de las inconsistencias del mapa, resaltando que, además de la omisión de Tucumán y las Malvinas, las provincias estaban deformadas y sus límites alterados. Muchos sospecharon que esta pieza gráfica había sido generada por inteligencia artificial, sin ninguna supervisión.
El gráfico se hizo viral gracias a cuentas libertarias y luego fue amplificado por asesores del Gobierno como Felipe Núñez y Martín Vauthier. El propio Milei compartió la publicación varias veces, señalando que la provincia de Buenos Aires era la única con crecimiento negativo.
La reacción de la Universidad Austral
Ante el escándalo, la Universidad Austral no dudó en salir al paso. Acusaron públicamente que el gráfico no era de su autoría e hizo hincapié en que las proyecciones económicas difundidas no eran parte de sus publicaciones. En un comunicado, el IAE Business School afirmó que “el material no fue elaborado por ellos ni forma parte de ninguno de sus informes”, aclarando que nunca habían publicado el “Informe Económico Mensual marzo 2026” mencionado en el mapa.
Es un episodio que abre un debate más amplio sobre el uso de contenido generado por inteligencia artificial en la comunicación política. Se cuestiona la responsabilidad de verificar la información antes de hacerla pública, y los riesgos de viralizar datos falsos desde cuentas que tienen una imagen oficial.