Israel elimina a portavoz de Hamás y advierte a líderes extranjeros

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha confirmado la muerte de Abu Obeida, quien era el portavoz del brazo armado de Hamás, conocido como Brigadas Ezedin Al Qasam. Esta noticia llega en medio de una escalada de ataques en Gaza, que enfrenta una grave crisis humanitaria por la escasez de alimentos y la devastación generalizada. A pesar de estos eventos trágicos, Israel parece decidido a continuar su campaña militar, persiguiendo a los líderes de Hamás, incluso fuera de Gaza.

Obeida era una figura central en la propaganda de los milicianos palestinos y se une a la lista de víctimas que ha dejado la ofensiva israelí en esta región conflictiva. La situación es crítica, y muchos residen en condiciones cada vez más precarias, con poca o ninguna ayuda.

Netanyahu anunció esta operación y fue el propio ministro de Defensa, Israel Katz, quien confirmó la muerte de Obeida a través de la red social X. En un giro desgarrador, horas antes, Hamás había declarado la muerte de Mohamed Sinwar, su supuesto líder en Gaza, del que se ha afirmado que fue abatido en un ataque israelí en mayo pasado.

El ejército israelí ha logrado desmantelar de manera significativa la estructura de mando de Hamás en aproximadamente 23 meses de conflicto. Y de acuerdo con las autoridades militares, la ofensiva no se detendrá. Eyal Zamir, el jefe del Estado Mayor israelí, dejó claro que aún queda mucho por hacer: “Esto no es el final. La mayor parte del liderazgo de Hamás está fuera y también llegaremos a ellos”.

Mientras tanto, la intensidad de los bombardeos ha generado al menos 24 muertes en diversos puntos de la Franja de Gaza, incluida la ciudad de Gaza. La advertencia sobre la evacuación de la ciudad se ha intensificado, y se prepara una ofensiva terrestre. La población sufre ante el hambre y el terror constante.

Al amanecer del domingo, las imágenes de columnas de humo ascendiendo en el horizonte contrastan con los esfuerzos de los residentes por evaluar los daños. Muchos revisaban los restos de sus hogares, desmantelados, y mantenían la esperanza de encontrar alimentos en medio de un panorama desolador. Las mantas ensangrentadas se mezclaban con los escombros, reflejando una tragedia que aún no parece tener fin.

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