Investigan posible contaminación mientras Veladero lo niega
La aparición de una gran cantidad de peces muertos en la cuenca del río Jáchal, en San Juan, ha levantado muchas alarmas. Ahora, hay investigaciones técnicas y judiciales en marcha para averiguar si esto está relacionado con posibles contaminaciones por la minería o si se debe a factores ambientales que aún no han sido identificados. Mientras tanto, la empresa Veladero ha afirmado que no hay conexión entre su actividad y lo sucedido, a pesar de que los análisis siguen en proceso.
Los estudios están siendo realizados por la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Ellos están recolectando muestras a lo largo de diferentes puntos en el sistema hídrico para verificar si hay cianuro o mercurio, sustancias que a menudo están relacionadas con la actividad minera. Un informe preliminar ya ha señalado la presencia de cloro en uno de los afluentes, lo que trae a la mente el derrame de 2015, cuando esta sustancia se utilizó para mitigar el impacto ambiental.
Sin embargo, este hallazgo no ha logrado establecer una relación clara con la muerte de los peces. De hecho, una de las primeras teorías que se trató de difundir, que sugería una baja en el oxígeno disuelto en el agua como causa, fue descartada, ya que las mediciones indicaron que los niveles se mantenían normales.
Estudios técnicos y hallazgos preliminares
Las nuevas muestras que fueron solicitadas por el municipio de Jáchal están siendo procesadas para detectar metales pesados, con especial atención en el mercurio. Desde el laboratorio, se informó que los resultados finales estarán listos en aproximadamente dos semanas.
Organizaciones ambientales locales comentaron que, mientras el cianuro puede ser neutralizado mediante procesos químicos, el mercurio puede persistir en el medio ambiente durante mucho tiempo. Por esto, si se detecta, sus consecuencias podrían ser muy serias.
Por el momento, ni la municipalidad ni el gobierno provincial han impuesto restricciones sobre el uso del agua, esperando los resultados de los estudios técnicos.
La respuesta de la empresa y su descargo técnico
En un comunicado, la empresa Veladero afirmó que “no hay ningún vínculo entre los peces aparecidos en el Dique Cuesta del Viento y el funcionamiento de la mina”. Su argumento se basa en “evidencia científica” obtenida a partir de “monitoreos ambientales realizados en diferentes puntos y analizados por laboratorios independientes”.
Según la empresa, los datos recolectados entre julio y noviembre de 2025 indican que “todos los parámetros de calidad del agua están dentro de los valores esperados, en línea con la base histórica y las condiciones hidrológicas de la temporada”.
Uno de los puntos destacados en su defensa es el control LA-7, ubicado sobre el río Las Taguas. De acuerdo con su información, aquí “se monitorean todos los componentes asociados con el proceso de lixiviación”, y por su proximidad a la mina, “cualquier variación que no se registre allí no le puede ser atribuida a Veladero”. La empresa también afirmó que “no se detectó la presencia de cloro” en ese punto.
Veladero añadió que el aporte del río Potrerillos representa “menos del 0,1% del caudal total del río Jáchal” y que este punto de control está “a más de 110 kilómetros del dique y a más de 240 kilómetros de la ciudad de Jáchal”.
También señalaron que “desde el 4 de noviembre, las autoridades provinciales iniciaron un protocolo de control independiente” y que están dispuestos a entregar toda la información técnica que se requiera.
Mientras tanto, la Justicia provincial ha comenzado una investigación de oficio sobre el caso. La Asamblea Jáchal No Se Toca también ha enviado una carta al gobernador Marcelo Orrego, expresando preocupación por la falta de acción frente a una posible contaminación vinculada a la minería.
Por ahora, el esclarecimiento del origen de los peces muertos depende de los resultados finales de los estudios. Esto será fundamental para entender si hubo alguna alteración química en el agua o si la mortandad de los peces se debió a otras causas ambientales.