Industriales alertan sobre caída de demanda y empleos

La industria manufacturera en Argentina está atravesando un momento complicado. La demanda interna está débil y eso no solo frena la producción, sino que también afecta las expectativas laborales y el uso de horas de trabajo. Esto se refleja en la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, que abarca datos de diciembre de 2025 y proyecta hacia el primer trimestre de 2026.

Según el informe, más de la mitad de las empresas industriales (52,3%) considera que la falta de demanda interna es su principal obstáculo para aumentar la producción. Este dato es preocupante, ya que muestra una caída respecto a mediciones anteriores y destaca que el mercado interno es el mayor desafío para el sector.

Otros factores que históricamente impactan en la actividad, como la competencia de productos importados, se mencionan con menor frecuencia, solo un 11,4% de las firmas lo señala. La insuficiencia de la demanda externa y la incertidumbre económica también tienen su peso, pero están por debajo del 6%.

La situación se agrava al mirar la cartera de pedidos. En diciembre, el 54,1% de las empresas notó que los pedidos estaban por debajo de lo normal. Solo un 3,6% los consideró por encima de lo habitual. Este panorama negativo se ha mantenido durante varios meses.

Las expectativas no pintan mejor para los próximos meses. Entre enero y marzo, casi un 30% de las empresas espera una nueva caída en los pedidos del mercado interno. La mayoría se muestra cautelosa, previendo estabilidad y solo un pequeño grupo anticipa alguna mejora.

Empleo y horas trabajadas: señales de ajuste

La debilidad en el consumo también está afectando el ámbito laboral. Para los próximos tres meses, un 15,1% de las empresas industriales planea reducir su personal. Más de ocho de cada diez no prevén cambios significativos, mientras que solo un 3,8% tiene planes de incorporar nuevos trabajadores. Así, el balance de expectativas se vuelve negativo.

La misma tendencia se observa en las horas trabajadas. Una de cada cinco empresas prevé una reducción de la carga horaria de sus empleados en el proceso productivo. La mayoría espera que las horas se mantengan estables, y solo un porcentaje menor cree que aumentarán. Este saldo negativo sugiere que el sector está en un escenario defensivo.

En conjunto, estos datos confirman que la industria está en una fase de estabilidad frágil. Esta estabilidad se sostiene más por la falta de opciones que por un verdadero impulso en la actividad. Con una demanda interna que no responde, las decisiones sobre producción y empleo quedan marcadas por la prudencia.

Producción estable, pero sin impulso

En este contexto, las proyecciones sobre el volumen de producción muestran más cautela que optimismo. Aunque la mayoría de las empresas espera mantener niveles de producción similares a los actuales, el balance entre quienes anticipan aumentos y quienes prevén caídas sigue siendo negativo. Así, el pesimismo parece reinar sobre el optimismo, aunque no se espera un desplome total de la actividad.

Los stocks de productos terminados, por su parte, no parecen ser un problema relevante. Muchas empresas los consideran adecuados, lo que indica que no hay una acumulación excesiva de inventarios, sino una dificultad para generar nuevos pedidos.

Por último, el panorama de las exportaciones es también preocupante. Muchas empresas las ubican por debajo de lo normal, aunque este aspecto no supera la importancia de la demanda interna como principal limitante.

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