Industriales advierten sobre crisis por escasez de gas
Con la llegada del invierno, en Tucumán y Salta los empresarios están comenzando a sonar la alarma. La escasez de gas natural los tiene “al borde del colapso”, y todo se debe a una combinación de factores. Por un lado, el agotamiento de la Cuenca Noroeste; por otro, los retrasos en la Reversión del Gasoducto Norte y, finalmente, la Resolución Nº 66/2026 de la Secretaría de Energía de la Nación. Esta última modifica el sistema de transporte y reduce drásticamente el suministro de gas para las industrias en nuestras provincias.
La Resolución Nº 66/2026, que se publicó en el Boletín Oficial el 13 de marzo de 2026, establece un nuevo esquema para el transporte de gas natural, todo dentro de un marco de emergencia energética prorrogada. Reconoce que han ocurrido “cambios estructurales” en cómo fluye el gas en el país. Por ejemplo, el boom de Vaca Muerta ha desplazado el foco productivo hacia el sur, mientras que nuestra querida Cuenca Noroeste está en declive y los envíos desde Bolivia han cesado.
Actualmente, se estima que la Cuenca del Norte aporta solo un 20% de su capacidad histórica. La resolución elimina el Programa “Transport.Ar Producción Nacional”, creado en 2022, y rescinde contratos de transporte sobre el Gasoducto Perito Pascasio Moreno —antes conocido como Néstor Kirchner— para optimizar el sistema acorde a los nuevos flujos de gas, que mayormente vienen del sur hacia el norte.
Esto representa una reducción significativa para nuestras industrias. Según la Unión Industrial de Tucumán (UIT), la capacidad de transporte firme disminuirá de 4,99 MMm³/d desde el norte a 3,22 MMm³/d desde Neuquén, lo que implica una bajada del 35% a partir del 1º de mayo de 2026.
Un panorama inquietante
Jorge Rocchia Ferro, empresario del sector sucroalcoholero y líder de la UIT, pinta un cuadro preocupante sobre el futuro de la producción regional. Luego de reuniones con la distribuidora Naturgy NOA, declaró que hoy el tema central es el gas: “No va a haber gas”, sostiene, evidenciando la gravedad de la situación.
El riesgo no es solo la falta física del recurso, sino el impacto económico que esto supone. Rocchia Ferro menciona que podrán llegar algunos barcos con gas licuado, pero a un precio que supera los 27 dólares por millón de BTU, algo insostenible para nuestra industria. Esto contrasta con lo que pagan los usuarios en el Área Metropolitana de Buenos Aires —alrededor de dos o tres dólares—, lo que crea una competencia totalmente desleal.
La situación en Salta
La inquietud no se limita a Tucumán. En Salta, las preocupaciones también están en aumento. Julio Fazio, vicepresidente de la Unión Industrial de Salta (UIS), sube el tono de alarma. Remarca que, a pesar de que desde el Gobierno nacional se habla de “superávit energético”, la realidad en el norte es muy distinta.
Fazio explica que “tenemos industrias en Salta que compiten con fábricas en Buenos Aires o Córdoba que no enfrentan este problema”. Ellos pueden acceder al gas a tres dólares, mientras que aquí debemos pagar hasta 27 dólares. Si esto continúa, muchas industrias no podrán sostenerse.
Señala que, mientras el resto del país aprovecha la bonanza de Vaca Muerta, el Norte Grande sufre por la falta de infraestructura para transportar el gas en momentos de alta demanda. La falta de plantas compresoras es una traba importante, y las industrias están en medio de una renovación de contratos de abastecimiento sin certezas de abastecimiento.
El costo de la falta de infraestructura
La prolongación de la Reversión del Gasoducto Norte, que se había prometido para noviembre de 2024, aún no concluye en más de una cuarta parte de su recorrido. Esto generará un gasto para el Estado de 1.200 millones de dólares en importación de gas natural licuado (GNL) este invierno, el doble de lo que se invirtió el año anterior.
La finalización de la reversión tendría un costo estimado de 740 millones de dólares, pero si estuviera operativa al 100%, el ahorro para el país podría ser de entre 1.000 a 2.000 millones de dólares anuales. Ante la falta del transporte adecuado, Argentina ha tenido que recurrir nuevamente a las compras de gas a Bolivia para evitar cortes en la generación térmica en el norte.
Demandas del sector industrial
En respuesta a esta situación, el ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, ya ha presentado reclamos a la Secretaría de Energía, encabezada por María Carmen Tettamanti. En la carta, advierte que la aplicación de la Resolución 66/2026 significaría una “reducción sustancial” de la capacidad de transporte disponible para las industrias, afectando la continuidad productiva, el empleo y la competitividad regional.
Abad enfatiza que, aunque se entienda la necesidad de ordenar el sistema energético nacional, este ordenamiento no puede poner en riesgo la actividad industrial en el Norte Grande. Solicita revisar esta normativa y asegurar un suministro de gas natural a precios razonables, que respeten la realidad de nuestra producción.
Este miércoles, el gobernador Osvaldo Jaldo anunció que viajará a Buenos Aires para reunirse con autoridades nacionales del área energética. Jaldo señaló que la prioridad es asegurar la provisión de gas, primero para los hogares y luego para las industrias. Destaca que el impacto socioeconómico es considerable: “de la industria dependen muchos puestos de trabajo”.
Mientras tanto, el Gobierno nacional se aferra a que la resolución busca un sistema más eficiente, pero en el NOA se temen realidades mucho más crudas. Con temperaturas que pueden bajar de 10 grados, la incertidumbre sobre el suministro se mantiene, y la cuenta regresiva ya ha comenzado.