Grandes bancos siguen apostando por inversores institucionales
La saga del “crédito privado” en Estados Unidos sigue generando revuelo. Cada vez más inversores minoristas están dejando de lado sus inversiones en este sector, que está tasado en unos 1,8 billones de dólares. Mientras tanto, grandes nombres como Morgan Stanley y Goldman Sachs están buscando aprovechar el momento y aumentar su apuesta por inversiones institucionales. Por otro lado, el gobierno de Donald Trump está impulsando un proyecto de ley que permitiría incluir estos activos en los planes de ahorro para jubilados.
Una de las compañías que más ha sentido este impacto es Blue Owl Capital. A principios de esta semana, sus acciones llegaron a un mínimo histórico de 8,45 dólares tras anunciar que limitaría los reembolsos de dos de sus fondos, acentuando un repentino incremento en las solicitudes de retiro.
Además, el fondo de crédito privado de Barings LLC también se está viendo obligado a restringir los reembolsos a un 5%, dado que los inversores solicitaron retirar el 11,3% de sus participaciones en el primer trimestre. Según una carta enviada a los accionistas, el fondo comentó que busca equilibrar las necesidades de liquidez inmediata con la gestión prudente de su capital.
En este clima, muchos inversores están acelerando la retirada de sus fondos, motivados por la preocupación por la calidad de los préstamos, el impacto de la guerra en Medio Oriente, y la exposición a empresas tecnológicas que podrían sufrir por la disrupción causada por la inteligencia artificial.
La apuesta por el capital institucional
En medio de esta situación, el fondo de crédito privado de Goldman Sachs, que maneja 15,7 mil millones de dólares, atendió solicitudes de rescate que equivalen al 4,9% de sus acciones en circulación. Según la entidad, esto contrasta con lo que sucede con muchos de sus competidores, que están enfrentando flujos negativos.
Ellos destacan que el hecho de depender más de capital institucional en lugar de inversionistas minoristas les da una ventaja. “Hemos diversificado nuestras fuentes de capital, lo que nos permite ser pacientes y manejar nuestras inversiones a nuestro ritmo”, comentaron.
Por su parte, Morgan Stanley planea lanzar un nuevo fondo, el North Haven Strategic Credit Fund, que se enfocará en crédito privado y permitirá reembolsos del 5% cada trimestre.
La economista de GMA Capital, Rocío Bisang, mencionó que existen diferencias esenciales entre inversores minoristas e institucionales. “Los minoristas son más dependientes de la liquidez y tienden a reaccionar rápidamente ante cualquier noticia. En cambio, los institucionales tienen más tolerancia y suelen invertir a largo plazo”.
¿Hay una burbuja en el sector?
En una reciente carta a los accionistas, el CEO de JP Morgan, Jaime Dimon, señaló que no cree que el crédito privado represente un riesgo sistémico, pero sí lo incluye entre los riesgos que deben considerar los inversores. Advirtió que este tipo de crédito carece de la transparencia necesaria y puede generar ventas rápidas en tiempos de incertidumbre.
Michael Burry, famoso por haber predicho la crisis hipotecaria de 2008, comparó el contexto actual con el de 2007, antes del estallido de la burbuja de los créditos subprime. Sus palabras surgieron como respuesta a una publicación de Jeffrey Gundlach, quien aseguró que estamos en un momento similar a aquel.
Burry opina que todos en el sector de capital privado son conscientes de la situación actual. “El sector es hábil para posponer problemas, pero parece que hemos llegado al final del camino”, afirmó.
Una ayuda de Trump
La semana pasada, la administración de Trump propuso una ley que permitiría incluir activos alternativos en los planes de retiro, allanando el camino para que el crédito privado se integre en las cuentas 401(k). Esto podría beneficiar a grandes gestoras como BlackRock, BlackStone, KKR, y Apollo Global Management, quienes recientemente aplicaron “corralitos” en sus fondos para limitar retiros mayores a 5%.
Desde el sector se argumenta que estas inversiones pueden ofrecer mejores rendimientos a largo plazo y mayor diversificación. Sin embargo, algunos críticos advierten sobre los altos costos y la complejidad de estos activos, que podrían poner en riesgo a los pequeños inversionistas.
Bisang comentó que, si la iniciativa prospera, cambiará la dinámica del mercado hacia un modelo más parecido al bancario, donde la liquidez juega un papel crucial. Incorporar más inversores minoristas también aumentaría la volatilidad y el riesgo de retiros masivos en momentos de tensión. Aunque el crédito privado sigue siendo relativamente pequeño, su interconexión con otros sistemas lo convierte en un factor que no se puede ignorar.
El Departamento de Trabajo ha abierto un período de comentarios sobre esta normativa que se extenderá hasta fines de mayo, antes de que tome una decisión definitiva.