Ganó en la NBA, pero su negocio paralelo le genera más ingresos

David Robinson, conocido como “El Almirante”, es una de las leyendas de la NBA que dejó una huella imborrable no solo en el deporte, sino también en el mundo de los negocios. Desde sus inicios en el baloncesto, ha sabido transformar cada oportunidad en una gran historia de éxito.

Nacido el 6 de agosto de 1965 en Key West, Florida, David creció en una familia con fuertes vínculos a la Marina de los Estados Unidos. Este entorno militar le valió su apodo, y su camino hacia el baloncesto se trazó en la Academia Naval, donde se destacó en matemáticas y adquirió notoriedad a nivel universitario.

Un comedimiento en la cancha

Su llegada a la NBA fue pura explosión. En su primera temporada, se llevó el título de Novato del Año por unanimidad, llevando a los San Antonio Spurs de una campaña decepcionante a un competitivo contendiente. Su impacto en el juego fue memorable: defensas imponentes, rebotes espectaculares y una capacidad de anotación formidable, destacándose como uno de los internos más difíciles de controlar.

Durante sus 14 temporadas en la liga, todas con los Spurs, fue elegido All-Star en 10 ocasiones, ganó el MVP en 1995 y lideró en anotaciones en la temporada 1993/94, incluso firmando una noche memorable con 71 puntos contra Los Angeles Lakers. También brilló con la selección estadounidense, ganando medallas en los Juegos Olímpicos de 1988, 1992 y 1996.

Sus últimos títulos en la NBA llegaron en 1999 y 2003, junto a Tim Duncan, marcando su despedida de las canchas con gloria. En 2009, se unió al Salón de la Fama del baloncesto, consolidando así su legado.

Éxitos económicos sobre la cancha

La carrera de Robinson no solo fue exitosa en lo deportivo, sino que también le permitió acumular una fortuna considerable. Durante sus años en la NBA, se estima que ganó cerca de 116 millones de dólares en salarios. Su primer contrato fue un acuerdo de ocho años por 26 millones de dólares, un monto excepcional para un novato en ese momento.

Su contrato incluía una cláusula de no traspaso, algo inusual en la liga en aquel entonces, lo que le brindó un control significativo en el inicio de su carrera. En la temporada 1998/99, ya en su primera victoria en la NBA, su salario ascendió a unos 14.8 millones de dólares.

Además de sus ingresos en la cancha, Robinson formó parte de grandes campañas publicitarias, convirtiéndose en la cara de la línea de baloncesto de Nike y colaborando con marcas como HEB y Casio.

Nuevos horizontes en el mundo empresarial

Tras su retiro en 2003, David no se detuvo. En 2007, cofundó Admiral Capital Group, enfocado en inversiones inmobiliarias. Con su primer fondo, logró reunir 115 millones de dólares, dedicándose a comprar propiedades y mejorarlas para maximizar su valor con el tiempo.

Uno de sus éxitos más destacados fue la compra y venta de Waters Edge Apartments, un complejo en Washington: lo compró por 40 millones de dólares y lo vendió menos de dos años después por 56.5 millones.

Con el tiempo, su empresa diversificó sus inversiones en otras áreas, incluyendo deportes y entretenimiento. En 2022, Admiral Capital Group cambió su nombre a Vero Capital, donde Robinson se ha enfocado más en iniciativas de impacto social y filantropía, destinando un porcentaje de sus ganancias a la educación y comunidades en situaciones de vulnerabilidad.

Un legado en educación

A lo largo de su carrera, David ha demostrado un gran compromiso social. En 2001, donó 9 millones de dólares para crear la Academia Carver en San Antonio, un espacio dedicado a ayudar a niños de comunidades con pocos recursos a desarrollarse a través del deporte. Este proyecto es un reflejo de su deseo de devolver a la comunidad lo que ha recibido a lo largo de su vida.

Hoy en día, su patrimonio neto se estima en 300 millones de dólares, resultado de su destacada trayectoria en la NBA, sus contratos comerciales y su prolífica carrera empresarial. Robinson no solo es un ícono del baloncesto; es un ejemplo de cómo se pueden aprovechar las oportunidades para generar un impacto positivo en el mundo.

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