Fallece Taty Almeida, defensora de la memoria por su hijo

Su última aparición fue el 17 de abril, cuando la UBA le otorgó el título de Doctora Honoris Causa. En ese evento, Taty Almeida, reconocida figura de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, habló sobre la necesidad urgente de un recambio generacional. “Quedamos tres Madres, nada más, y dos Abuelas”, comentó, subrayando un sentimiento de nostalgia y preocupación. Con su característico humor, se despidió diciendo: “A pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”.

Una semana antes, durante una conversación, Taty se dirigió a su amigo Indio Solari: “Hola, Indio. Soy Taty. No te llamo para despedirme porque vos nunca te irás”. Esas palabras resuenan hoy en su memoria, sobre todo porque su vida estuvo marcada por la lucha tras el secuestro de su hijo Alejandro en 1975. Aquel día, su vida cambió para siempre. Era joven, estudiaba medicina y se movía en un contexto complejo, viviendo una experiencia que la llevaría a convertirse en un símbolo de resistencia.

En marzo pasado, aunque con dificultades de salud, estuvo presente en la inauguración de una muestra de la CGT, recordando los 50 años del golpe de Estado de 1976. En ese acto, expresó su deseo con una mezcla de desesperación y amor: “No hago más que pedirle a Dios que no me lleve hasta no poder tocar aunque sea los huesos de Alejandro”. Aunque no pudo lograrlo, su legado permanecerá grabado en la historia de los Derechos Humanos en nuestro país.

Taty a menudo reflexionaba sobre su pasado. “Yo era gorila”, solía decir, refiriéndose a sus orígenes en una familia opuesta al peronismo. Su padre, un militar, no había sido ascendido por Perón, y su madre tenía vínculos con políticos de la región. Sin embargo, todo cambió con la desaparición de su hijo, un hecho que la transformó y la empujó a la acción.

Tristemente, el domingo, se conoció que había sido sedada, pues su cuerpo ya no podía más. Más tarde, se difundió un comunicado que anunciaba su fallecimiento en el Hospital Italiano. Un mensaje emotivo terminó con un “30 mil detenidos desaparecidos, presente, ahora y siempre”.

El 17 de abril, durante su última aparición, Taty demostró que, a pesar de los años y las limitaciones, mantenía una lucidez y fortaleza admirables. Frente a un auditorio colmado, hizo un llamado a las nuevas generaciones: “Ustedes son los que van a continuar luchando por la memoria, por la verdad y por la justicia”. Sus palabras resonaron con fuerza, un testimonio de su compromiso inquebrantable.

Su fallecimiento coincide con una fecha significativa en la historia de Argentina, el 14 de junio de 2005, cuando la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Taty había sido una de las voces más firmes en este reclamo, y el 28 de junio estaría cumpliendo 96 años, otra fecha que quedó marcada en el calendario de quienes luchan por la memoria y la justicia.

Botão Voltar ao topo