Expertos alertan sobre limitaciones a la participación femenina
Bajo un panorama que todavía pesa sobre las niñas, existe una presión constante en cuanto al rol de género que se espera para ellas. Desde pequeñas, se les condiciona en sus elecciones sobre qué carreras son “para mujeres” y cuáles no. Esta idea se refleja en la forma en que percibimos sus habilidades en matemáticas y ciencias, donde los sesgos son evidentes.
Varias investigaciones han demostrado que, desde el primer grado de escuela, hay un trato diferente hacia las niñas. Ellas empiezan a pensar que no son buenas en estas materias, y esto se extiende a las expectativas sobre su comportamiento. Se espera que sean empáticas, amables y serviciales. Si una mujer muestra determinación, muchas veces se la considera agresiva, mientras que en el caso de los hombres, se interpreta como una calidad de liderazgo.
El maestrando en Economía Aplicada, Juan Martín Argoitia, complementa esta perspectiva resaltando que la crianza, los juegos y el acceso a la tecnología en la infancia moldean los intereses y la adquisición de habilidades. Promover la participación de las mujeres es una tarea que nos involucra como sociedad, abarcando familias, escuelas, universidades y empresas. La baja participación de féminas en estos campos se explica por esta red de factores que, desde la infancia, crea un embudo.
Interés vs Hostilidad
La directora de MET explica que las vocaciones no son innatas ni independientes de los prejuicios. En las universidades y en la industria a menudo persisten actitudes hostiles. Esto incluye burlas, comentarios sexistas, menosprecio de las opiniones técnicas y, en algunos casos, acoso sexual. Esta situación genera inseguridad en comparación con sus pares hombres, especialmente en áreas técnicas, que suelen estar más masculinizadas.
Agustina Kupsch, antropóloga y fundadora de Panóptico Cultural, sostiene que el aliento a la participación femenina en STEM a menudo se basa en el error de pensar que el problema es “convencer a las mujeres” de que pueden. En realidad, ellas ya quieren estar allí; el desafío está en desmantelar los entornos que actúan como filtros invisibles. Es necesario transformar las instituciones que aún operan bajo una cultura creada por y para hombres.
Como parte de esta iniciativa, Panóptico diseñó un programa de becas en tecnología para mujeres de todas las edades, junto a una multinacional. Lo que comenzó como un proyecto ha resultado ser un éxito, con más del 65% de las participantes siendo contratadas.
Las estadísticas muestran que, en la industria del software, las mujeres ocupan cerca del 30% de los puestos. En la mayoría de los casos, se ven relegadas a roles de apoyo, mientras que más del 50% de los hombres ocupa posiciones técnicas. Esto resulta en que las mujeres se encuentren en funciones de menor prestigio y salario.
Cómo Combatir esta Brecha y el Rol del Estado
Desde Panóptico, Kupsch menciona que el sesgo más profundo radica en la manera de imaginar el rol técnico. La figura del ingeniero sigue siendo vista como un hombre aislado en un laboratorio. Cuando una mujer ingresa a estos espacios, a menudo es percibida como una intrusa. Esta percepción histórica condiciona quién se siente legítimo en esos lugares.
Es esencial cambiar estas narrativas culturales si queremos que la brecha se cierre. Las medidas a implementar deberían incluir:
- Fomentar vocaciones desde temprana edad, estableciendo cuotas para la participación femenina.
- Apoyar las trayectorias de mujeres que ya están en el sector mediante redes de comunidad y mentorías.
- Colaborar entre actores del sector público y privado para diagnosticar necesidades y monitorizar la demanda laboral.
El Estado tiene un rol clave como coordinador y tiene recursos a su disposición para hacer cumplir normas que favorezcan la equidad. Esto incluye estrategias de financiamiento y contrataciones que tengan en cuenta la perspectiva de género.
Con un trabajo colectivo y un enfoque claro, podemos dar pasos significativos hacia la eliminación de la brecha de género en áreas que están repletas de talento femenino.