Europa solicita fortalecer la defensa mutua y EEUU modera críticas

En la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, líderes europeos y estadounidenses se encontraron en un delicado balance. Por un lado, Europa demandó una mayor autonomía en temas de defensa y la reactivación de su cláusula de defensa mutua. Por el otro, Washington, mientras suavizaba su tono, mantenía sus exigencias de un compromiso más sólido del bloque europeo.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, hizo un llamado para activar la cláusula de defensa mutua que figura en el Artículo 42.7 del Tratado de Lisboa. Esta cláusula obliga a los Estados miembros a acudir en ayuda de cualquier país del bloque que enfrente agresiones. Para ella, “ha llegado el momento” de poner en práctica este compromiso.

Subrayó que “la defensa mutua no es opcional. Es nuestro compromiso colectivo”. Además, instó a la Unión Europea a moverse más rápido y a reducir las complicaciones burocráticas, sugiriendo que se puede optar por mayorías cualificadas en lugar de la unanimidad habitual.

Una Europa más autónoma

El mensaje fue claro: Europa necesita defender su territorio, su economía y su democracia sin depender constantemente de otros. Von der Leyen propuso una nueva doctrina de seguridad que abarque todas las políticas comunitarias, desde comercio hasta tecnología. Defendió la inclusión de industrias estratégicas como la automotriz y la aeroespacial en la estructura de seguridad.

La presidenta también contestó de manera implícita a Mark Rutte, secretario general de la OTAN, quien advirtió que Europa no puede defenderse sin el apoyo de Estados Unidos. “No solo existe el statu quo o la división. Hay mucho más en el medio”, dijo, dejando en claro que una Europa más fuerte no implica romper relaciones con Washington, sino reducir la dependencia.

El primer ministro británico, Keir Starmer, también habló sobre el fin de la “era del Brexit” en términos de seguridad, abogando por estrechar la cooperación con el continente. Alemania y Francia se unieron a este llamado, buscando fortalecer la relación transatlántica con una estrategia más clara.

Rubio: conciliador en el tono, firme en el fondo

Del lado estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, buscó evitar el conflicto que había marcado la anterior edición de la conferencia. “Queremos que Europa sea fuerte. No queremos aliados débiles, porque eso nos debilita”, afirmó. Reiteró que Washington no busca dividir, sino revitalizar una vieja amistad.

Sin embargo, fue claro en que Estados Unidos actuaría por su cuenta si fuera necesario, aunque preferiría hacerlo junto a sus aliados. La revitalización de la alianza seguiría los ejes estratégicos delineados por Trump.

Rubio también criticó a la ONU por su ineficiencia en conflictos como el de Gaza y expresó su escepticismo sobre si Rusia está comprometida en llegar a un acuerdo para finalizar la guerra en Ucrania, que pronto cumplirá cinco años.

Ucrania y las garantías de seguridad

Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, pidió “garantías de seguridad reales” antes de cualquier acuerdo de paz, enfatizando que Vladimir Putin no ha abandonado su lógica de guerra. Mientras Estados Unidos evalúa qué concesiones puede hacerle a Ucrania, Zelensky señaló que no se está haciendo la misma pregunta sobre Rusia.

Por último, el presidente ucraniano destacó que si se considerara llevar a cabo elecciones presidenciales en Ucrania, sería crucial un alto el fuego de al menos dos meses para organizar el proceso adecuadamente.

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