El tipo de cambio real se sitúa en niveles de 2017

El tipo de cambio real multilateral, que nos ayuda a entender cómo se está moviendo Argentina frente a otros países en el intercambio comercial, ha tenido una apreciación del 7% este año. Actualmente, se encuentra en niveles mínimos desde junio de 2025. Algunos economistas están avisando que ha llegado al punto promedio que se registró en 2017, lo que disparó una crisis en la balanza de pagos.

Es importante tener presente que una apreciación cambiaria puede complicar las cuentas, ya que encarece las exportaciones y abarata las importaciones. Esto, a la larga, puede reducir el superávit o aumentar el déficit comercial. Recordemos que en 2017, la balanza de pagos de Argentina tuvo un déficit de 30.792 millones de dólares, un número que quedó grabado en la memoria colectiva.

El contexto actual

Ahora bien, la pregunta que surge es si estamos ante un escenario similar. Aunque el tipo de cambio real está en un nivel similar al de 2017 —aproximadamente $1.402 a precios de hoy—, el déficit de cuenta corriente es notablemente menor. Hoy está cerca del 1,3% del PIB en 2025, comparado con 4,8% en 2017. Esto se debe, en parte, a un superávit en el sector energético y a un equilibrio fiscal mejorado, según destacan analistas.

Esto también significa que los riesgos de convivir con un tipo de cambio real apreciado se han reducido. Sin embargo, no se debe ignorar que esta apreciación podría acentuar el déficit en ciertas áreas, aunque no se observan señales preocupantes por el momento.

Factores que marcan la diferencia

Un par de puntos clave son que, a precios actuales, el tipo de cambio real promedió $1.280 en el primer trimestre de 2025, un 11% menos que el nivel del primer trimestre de 2026. Además, el déficit de cuenta corriente anualizado fue del 2,1% del PIB. Esto se considera manejable, en especial cuando el contexto permite mayor flexibilidad cambiaria gracias a un sistema de bandas.

Este cambio también promueve el acceso al mercado para el Gobierno y las provincias, así como para empresas. Además, hay expectativas de un crecimiento en la Inversión Extranjera Directa (IED).

Más allá de las cifras

Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, opina que la situación actual es diferente a lo que hemos visto en otros momentos. A pesar de que la balanza comercial ha mostrado mejoras incluso con un tipo de cambio real en alza, hay sectores que sí sienten la presión de la competencia de importaciones. El país ha pasado de un saldo deficitario en la balanza energética a uno superavitario, lo cual es un cambio favorable.

¿Qué pasa cuando baja la competitividad?

Los expertos afirman que hay aspectos positivos en las cuentas externas, pero hay un desbalance en la relación entre importaciones y exportaciones. Federico Glustein, economista, destaca que la pérdida de competitividad cambiaria podría resultar en costos internos más altos, particularmente afectando a sectores que compiten directamente con Brasil, nuestro principal socio y competidor.

Esto significa que si Brasil se aprecie menos que Argentina, sus productos se vuelven más baratos. Esto no solo afectará a nuestra industria local, que puede ser menos competitiva en precio, sino que también podría impactar el turismo, llevando a un descenso en el turismo receptivo y un aumento en el turismo emisivo.

Esta realidad no necesariamente implica que el país enfrentará un déficit comercial; otros factores como precios internacionales y la actividad local juegan un papel importante. Sin embargo, sí indica que el margen de maniobra cambiario para mantener un superávit externo se está reduciendo, lo que puede dificultar el pago de importaciones y deudas al mismo tiempo.

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