El teatro plantea preguntas que ningún titular logra hacer
Vivimos en un mundo lleno de información y, a veces, parece que nos ahogamos en ella. Sin embargo, el teatro brinda una experiencia única: la posibilidad de conectar con lo humano en tiempo real. Esto, según Marcelo Katz, autor y director de “Vaca Muerta”, produce preguntas que ni las redes sociales ni los titulares de los diarios logran generar. Para él, es crucial no caer en la repetición de errores del pasado. Y en nuestro país, el eco de las palabras de figuras como Tato resuena como si fueran de ayer.
“Vaca Muerta” se presenta los sábados a las 19 en el Teatro Del Pueblo, y cuenta con un elenco destacado que incluye a Carolina Hardoy, Charly Arzulian, Florencia Boasso, Luciana Maquez, Micaela Pane y Sandra Rojas. La obra explora temas de poder, extractivismo y la devastación actual, y lo hace sumergiendo al espectador en ceremonias oficiales, conflictos de intereses y un paisaje devastado.
Katz nos comparte su perspectiva sobre el bufón, un personaje que tiene el poder de decir lo que muchos callan. Este protagonista observa el juego del poder desde los márgenes y, a menudo, se ríe tanto de los poderosos como de sí mismo. En “Vaca Muerta”, los bufones son presentados como criaturas ridículas y feroces, un espejo que nos muestra el daño que nos estamos causando como sociedad.
Un espejo deformado
La obra está marcada por una sensación de disociación: cómo celebramos incluso lo que nos destruye. Katz señala que estamos rodeados de discursos optimistas y promesas de salvación, mientras las desigualdades y problemas se agravan. “El universo de la obra es grotesco porque la realidad a menudo ya lo es”, explica. Quieren que el público se ría y, a la vez, se reconozca en esa fiesta descabellada.
El yacimiento de Vaca Muerta no es solo un lugar geográfico; es símbolo de la ilusión argentina de encontrar una riqueza que nos salve. Katz enfatiza que se trata de un relato presente a lo largo de nuestra historia, y que la obra aborda preguntas cruciales: ¿qué sacrificios estamos dispuestos a hacer en nombre del crecimiento? ¿Quién se beneficia de esas decisiones?
Ritmo y sensaciones
La obra utiliza un lenguaje de teatralidad física intensa. Katz explica que el bufón, gracias a su expresión excesiva, permite abordar temas serios como la codicia o el desastre ecológico de una manera que va más allá del realismo. Esto genera una conexión física con el espectador, que no solo debe comprender la obra desde lo intelectual, sino también desde lo emocional. Aquí, el humor y la incomodidad juegan un papel vital.
Aunque pretenden que la risa sea el campo de batalla, Katz aclara que hay una mirada detrás de la obra. No busca simplificar los problemas nacionales. La historia del poder está presente a través de diversas épocas y regímenes políticos, observando que, a menudo, los intereses personales pueden prevalecer sobre el bien común.
Una experiencia integral
La puesta de “Vaca Muerta” es una experiencia sensorial integral. Katz combina diferentes elementos como música clásica, estética bufónica, proyecciones y trabajo corporal para crear un universo en constante cambio. Esta variedad quiere mantener al espectador alerta, rompiendo su comodidad y llevándolo a reconfigurar su mirada durante la función.
Katz siente que el público busca obras incómodas que lo hagan reflexionar sobre la destrucción y la guerra. En un contexto saturado de información, el teatro tiene el poder de ofrecer una experiencia única y humana. Aunque no crea que estemos condenados a la destrucción, sí ve nuestra habilidad para repetir los errores del pasado. En Argentina, lo observamos una y otra vez, y es por esto que las palabras de Tato siguen resonando hoy.
Aquí, el teatro no cambia el mundo, pero abre espacio para ver los mecanismos de una forma diferente, propiciando la risa y la reflexión.