El plan de Ramón Lanús para mejorar la seguridad

El intendente de San Isidro, Ramón Lanús, anunció una medida que podría cambiar el panorama de la seguridad en la región: la creación de una Policía Local. Este anuncio se realizó durante la Rendición de Cuentas y la presentación del Plan de Gobierno para el año que viene, en un encuentro con más de 1500 vecinos.

Lanús destacó que para que esta iniciativa avance, es necesario un cambio en la normativa de la provincia de Buenos Aires. En sus palabras, la Legislatura tiene que avanzar con una ley que permita a los municipios grandes del conurbano contar con fuerzas policiales propias. “Queremos hacernos cargo de la seguridad”, dijo Lanús, subrayando la importancia de tener formación policial para poder abordar este desafío de manera efectiva.

Esta propuesta llega en un momento en que la inseguridad sigue siendo una preocupación central para la mayoría de los ciudadanos en el conurbano bonaerense. Aunque la responsabilidad en materia de seguridad recae en la Provincia, cada vez más municipios están tomando la iniciativa de implementar sus propios esquemas de prevención y control.

Un reclamo político con impacto en la gestión

Lanús dejó en claro su postura: “La seguridad es responsabilidad provincial, pero no vamos a quedar de brazos cruzados. Cuidar al vecino es nuestra prioridad número uno”, afirmó. Su mensaje busca mostrar una actitud proactiva frente a una problemática que afecta a toda la comunidad. La creación de una Policía Local podría significar un cambio significativo en la manera en que se gestiona la seguridad en San Isidro, aumentando el control y la capacidad de respuesta del municipio.

Sin embargo, la implementación de este proyecto trae consigo interrogantes sobre su financiación, cómo se coordinará con las fuerzas provinciales y qué impacto real tendrá en un sistema de seguridad que ya es bastante fragmentado.

Refuerzo de patrullas, tecnología y monitoreo

Mientras se debate la creación de la Policía Local, el municipio ya está implementando una serie de medidas para mejorar la seguridad en San Isidro. Por ejemplo, se han incorporado 51 nuevas patrullas municipales: 33 durante 2024 y 18 en lo que va de 2025. Además, hay 130 patrulleros trabajando en conjunto con la Provincia, asegurando que siempre haya una unidad disponible a no más de cinco minutos de cualquier punto del distrito.

Al mismo tiempo, se ha ampliado el sistema de videovigilancia. Se están instalando cámaras de última generación que incluyen tecnologías avanzadas para analizar patrones de comportamiento, detectar situaciones inusuales y clasificar personas y vehículos. Para el 2026, San Isidro contará con un total de 2910 cámaras, lo que representa una de las coberturas más altas del país.

Más agentes y participación vecinal

El personal de seguridad también se ha incrementado. Actualmente, la Patrulla Municipal cuenta con 445 oficiales, de los cuales 300 se dedican al patrullaje y 145 al monitoreo desde los centros de control.

Además, existe el programa “Ojos en Alerta”, que ya tiene 22.000 vecinos adheridos. Durante 2025, este sistema generó más de 8.000 alertas y facilitó 120 detenciones. Estas iniciativas fomentan la colaboración entre el Estado y la comunidad, un modelo que está ganando cada vez más fuerza en varios municipios del país.

Las apuestas para 2026: nuevo centro de operaciones y armas no letales

Con la mirada puesta en el año que viene, la gestión de Lanús tiene dos proyectos claves para profundizar su estrategia de seguridad. El primero es la renovación del Centro de Operaciones Municipal (COM). Este nuevo centro buscará integrar el patrullaje con el monitoreo en tiempo real, mejorando la capacidad de respuesta a emergencias.

Además, se planea fortalecer el área de Análisis del Delito para prever dónde y cuándo pueden ocurrir delitos, ayudando así a identificar zonas críticas y desarrollar estrategias más efectivas.

El segundo eje de su plan es la incorporación de 225 pistolas no letales para las patrullas municipales. Estas herramientas permitirán intervenir en situaciones de riesgo sin necesidad de recurrir al uso de armas de fuego, aumentando así la capacidad operativa de los agentes y minimizando el riesgo durante intervenciones.

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